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viernes, 17 de mayo de 2013

La Villa durante la Regencia de Francisco de Cepeda

Tras la muerte de la quinta condesa de Fernán Núñez, Carlota Rohán-Chabot en 1750, su cuñada, Ana Francisca de los Ríos y Alsacia, viuda del cuarto conde, Pedro Gutiérrez de los Ríos Zapata de Mendoza, se queda a cargo de los dos hijos de los condes: Carlos José Gutiérrez de los Ríos Rohán - Chabot, con siete años de edad y su hermana Escolástica con solo tres años. Junto a ella pasarán los lutos por la muerte de su madre y esperarán la decisión del rey Fernando VI con respecto al futuro gobierno de la villa.

Fernando VI por Jean Ranc. 1731. Museo Naval de Madrid

La minoría de edad le impide al heredero ejercer la jurisdicción de Fernán Núñez así que el rey decide que el regente sea Francisco de Cepeda y Castro, consejero de Castilla. Nació en una familia de hidalgos de La Puebla de Montalbán (Toledo).

Una fuerte amistad unía a la Casa de Fernán Núñez con la Casa de Béjar, ya que la mujer del duque de Béjar, Joaquín López de Zúñiga y Castro era Leopoldina Elizabeth de Lorena, Mademoiselle de Pons, de procedencia francesa como ella. La condesa de Fernán Núñez nombra como albacea de su testamento al duque de Béjar y le deja encomendado que tras su muerte, si el rey así lo permite, sus hijos sean mandados a la Corte de París para que se eduquen y críen en poder del excelentísimo Duque de Rohán, mi hermano. Fernando VI no dió su consentimiento y don Carlos fue educado en el Seminario de Nobles (Conocido conocido como Colegio Imperial de la Compañía de Jesús o Reales Estudios de San Isidro) y su hermana doña Escolástica en el Convento de la Visitación (también conocido como Convento de las Salesas Reales, hoy ocupado en parte por el Tribunal Supremo), ambos en Madrid. 

Actual Instituto de San Isidro, antiguo Seminario de Nobles. Madrid.
La unión entre ambos hermanos fue muy fuerte, por ser ambos huérfanos de padre y madre a tan corta edad. Posteriormente Carlos José fundará una capilla, símbolo de este afecto, en Fernán Núñez  en honor a su hermana que falleció en 1782, un año justo después se empezarán las obras de reconstrucción del palacio de Fernán Núñez.

Hasta el año 1767, Carlos José no empieza a gobernar los estados heredados por su padre, siendo la fecha en la que alcanza la mayoría de edad para dicho fin (25 años) cesando Francisco de Cepeda de su cargo.

Durante los diecisiete años de mandato de Francisco de Cepeda  sucedieron importantes acontecimientos en la villa, en los que destacó:

El terremoto de Lisboa de 1755

El uno de Noviembre de 1755 fue una fecha fatídica para Portugal y para muchos pueblos y ciudades españolas, entre ellas Fernán Núñez. Las casas del vecindario quedaron bastante afectadas, entre ellas las Capitulares, situadas en la calle Puerta de la Villa. Varias dependencias del Palacio- Fortaleza se vinieron a tierra, entre ellas las que guardaban los papeles del Concejo Municipal, que después resultaron incendiadas, quemándose todos los documentos. El Cabildo Capitular expuso la situación a Francisco de Cepeda, quien respondió lo siguiente:

Respecto de hallarse las Casas Capitulares que esta Villa tiene para celebrar sus cabildos, con la próxima ruina en que las dejó el temblor y el terremoto que S. M. nos envió el día de todos los Santos del año pasado, por cuya desgracia, no teniendo otras adonde para los actos capitulares se junten, siendo indispensable el hacerlo, como el acudir a repararlas y componerlas de la mejor forma que puedan, Prevengo a Vm. que para celebrar los cabildos, interín que se dispone la composición de las casas que se tenía la Villa y han padecido el quebranto, destine las salas de ese palacio, que no haga falta ni perjudique a lo demás de él la comunicación que será precisa por la entrada de los mismos capitulares, para que en ella, con la decencia correspondiente, acudan a sus Ayuntamientos y demás actos propios de sus empleos. Madrid y Enero 28 de 1756. Francisco Cepeda.

Bernardo Espinalt y García dice, respecto al mismo suceso:
Este palacio padeció mucho en el terremoto de 1755 que derribó una parte, y entre ella la del archivo, no sin grave perjuicio, por los papeles que de él se han extraviado, perdiéndose igualmente varias pinturas, estatuas de mármol y alabastro y acciones memorables hechas por los Señores de la Casa y de los últimos Reyes Godos y Longobardos, de que se cree procede la de los Ríos.

En septiembre de 1756 se terminaron las obras de reparación de las Casas Capitulares, las cuales importaron la cantidad de 646 reales y 28 maravedís. Aunque según el cronista Crespín Cuesta no regresaron a estas y se instalaron en otras casas que disponían en la Plaza de Armas (que hoy ocupa el actual Ayuntamiento)


Foto de la izquierda: casas  de la Plaza de Armas propiedad del cabildo antes de 1750 ( Procesión Virgen de Guadalupe) Foto de la derecha: Actual ayuntamiento
Escuelas
Por este tiempo funcionaba en la villa dos escuelas de primeras letras, una de niños y otra de niñas, donde los alumnos pagaban la enseñanza que recibían, y una tercera de Gramática, fundada y dotada por el presbítero don Francisco Suárez Varela, que falleció el dos de septiembre de 1760 y se enterró en la bóveda del brazo izquierdo de la capilla mayor. Dejó fundada, desde mucho antes de su muerte, una capellanía perpetua para sostenimiento de su escuela y por su testamento, otorgado en 1754, dejó  por heredera de sus bienes a dicha capellanía.

Intento de refundación del Hospital de La Caridad por parte del Concejo de la Villa.
Ya tratado en la primera parte del siguiente enlace donde contaba la historia del antiguo Hospicio de Fernán Núñez.



 · Información editada procedente de: 
- Historia de la Villa de Fernán Núñez. Francisco Crespín Cuesta. 1994.
- Los fiscales de la Cámara de Castilla. Pere Molas Ribalta. Revista de la UCM. 1993. 
-Vida de Carlos III. Carlos José Gutiérrez de los Ríos.

lunes, 29 de abril de 2013

Enfrentamiento entre la condesa y el cuerpo capitular

A través de esta entrada voy a intentar dar a conocer un episodio bastante insólito que recoge Crespín Cuesta en su libro Historia de la Villa de Fernán Núñez. Además aprovecharé para explicar como funcionaba el gobierno local en aquella época.

Imagen actual de la calle llamada Puerta de la Villa
El ayuntamiento, como lugar físico, en aquella época aparece siempre con la denominación de Casas Consistoriales y estaban ubicadas en la calle Puerta de la Villa. También se le podía denominar Cabildo o Capitulares o Cuerpo Capitular pero esto hacía referencia a sus componentes. Todos estaban elegidos por el señor, conde o duque y por tanto, eran personas de su confianza. Al alcalde se le llamaba corregidor o alcalde mayor.

Carlota Rohán - Chabot recibe el permiso de Fernando VI para gobernar los estados por incapacidad de su esposo, el quinto conde, en 1745. El alcalde y los concejales, o como se llamaba en aquella época, el cuerpo capitular y su corregidor, muestran recelos a esta mujer y esto unido al carácter de ella, comienzan a crear un caos gubernamental en nuestro pueblo que es lo que voy a tratar de contar.
  
En mayo de 1749, la condesa manda un escrito al cabildo donde dispone que va a elegir uno nuevo a su convenencia y el 25 de junio revela los nuevos cargos a los capitulares, nombrando como corregidor a Francisco Jalón y Múgica. No obstante, antes de llegar a este cargo parece ser que la persona que lo obstentaba se hallaba en paradero desconocido y había abandonado su puesto. Al hacer su presentación, los regidores del pueblo se negaron a admitirlo.

La corporación puso esta negación en conocimiento de la condesa y esta entrando en cólera, replicó furiosa para que sin dilación se pusiese a Francisco Jalón en su puesto como Alcalde Mayor, tal como ella había ordenado. Los capitulares, dieron un paso más y apelaron al rey que finalmente no dió la razón a la condesa, aumentando más sus iras. Estos argumentaron que el anterior corregidor se encontraba ausente y por tanto, aún no se podía zanjar el asunto de su sustitución y por otro lado que Francisco Jalón no tenía el título de Abogado de los Reales Concejos.

La condesa volvió a escribir al Fernando VI con una nueva carta llena de alegaciones consiguiendo finalmente el beneplácito del rey para sus cambios. Argumentaba que no era requisito necesario tener dicho título para ser corregidor ya que muchos antes habían ostentado dicho cargo sin su posesión en esta y otras villas, y al constatar el rey este hecho, cedió a los argumentos de Carlota Rohán - Chabot, conciéndole el visto bueno a su nueva corporación.

Retrato de la condesa viuda de Fernán Núñez
El diez de octubre de 1749, la condesa viuda había llegado a Fernán Núñez acompañada de sus hijos, instalándose en su palacio, con ánimo de pasar una larga temporada y dispuesta, sin duda, a hacer la vida imposible a quienes osaron interponerse en sus deseos. Su mal carácter acabó afectando al nuevo corregidor y finalmente provocó dimisión de Francisco Jalón, dejando a la condesa sola para que esta se entiendese con sus corregidores. Finalmente decide que Juan Torres de la Hoz pase a ser el nuevo corregidor, y este acepta contra su voluntad, en vaticinio de lo que se le venía encima.

La condesa decidió solicitar al escribano del Cabildo, don Francisco García Usate, ciertos documentos del archivo municipal, sin especificar cuales eran los motivos de su solicitud. El escribano se negó, siendo mandado a prisión por no cumplir las órdenes de la dueña absoluta de la villa y sus gentes. El nuevo y tercer corregidor, Juan Torres de la Hoz, apoyó al escribano en su actitud y pidió nuevamente que fuese relevado de su cargo a la condesa. Ella se negó y este decidió abandonarlo por su cuenta, huyendo a La Rambla. Al día siguiente el 7 de febrero de 1750, recibió una orden verbal de la señora para que regresase a Fernán Núñez. Para librarse de la cárcel, el corregidor fingió estar enfermo ante un escribano del pueblo vecino que testificó que era imposible su traslado desde allí.  Viendo la condesa como era nuevamente burlada decide dar el siguiente decreto:

Por cuanto don Francisco Jalón renunció el empleo de Corregidor de esta mi Villa, que le había conferido, nombré por interino a don Juan Torres de la Hoz, regidor decano de este Concejo, quien por haberlo aceptado fue recibido por él, y estando ejerciendo la jurisdicción se ha ausentado, retirándose a la villa de La Rambla, sin permiso mío ni noticia de los regidores que componen el Ayuntamiento, y estos, a su imitación, han hecho lo mismo, dejando al pueblo sin gobierno, me es preciso, por lo que conviene al servicio de Dios, del Rey nuestro Señor y mío, ocurrir al remedio de los daños que se puedan originar por falta de justicia, por lo que, desde luego y en el interín que tomo los correspondientes recursos para remedio de todo, habilito por Corregidor interino de esta dicha mi Villa, a Don Juan Loarte y Ordoñez, alguacil mayor de ella, y mando a todos mis vasallos le hayan y tengan y respeten por tal, y a los escribanos del nuestro Cabildo y Rentas que, desde la fecha en que les constase este mi decreto, no obedecerán ante otro. Fernán Núñez, Febrero 6 de 1750. LA CONDESA.

El veinte de febrero de la condesa nombra al que es el cuarto corregidor en menos de un año,  a don José Teodosio Delgado y Mentera, siendo posesionado de su cargo el ocho de abril siguiente. En el mes de marzo, Carlota volvió con sus hijos a Cartagena, habiendo indultado previamente a Juan de Torres y a los regidores rebeldes. Se supone que ya iba gravemente aquejada por la enfermedad que le causaría la muerte dos meses después y que esta circunstancia fue el móvil que le indujo a rectificar su anterior conducta, perdonando a los capitulares.  

No queda constancia alguna de como se tomaba el pueblo dichos actos, es más probablemente ni se enterarían puesto que muchos de ellos solo se preocupaban de alimentar a sus hijos trabajando de sol a sol y no de los tejemanejes de la alta sociedad, encima en 1750 una gran hambruna castigó nuestro pueblo y la situación no se solucionó hasta unos años posteriores, como veremos en las siguientes entradas.

 · Información editada procedente de: 
- Historia de la Villa de Fernán Núñez. Francisco Crespín Cuesta. 1994.

domingo, 30 de enero de 2011

La muralla urbana de Fernán Núñez en el presente

Lo que nos queda de esta antigua muralla se limita a las siguientes estructuras de nuestro pueblo:

1 .¿Las almenas o merlones de la fachada de la iglesia de  Santa Marina de Aguas Santas?

Estado actual de las dos almenas

Probablemente el tramo de almenas fuese más amplio y podía llegar hasta la torre de la iglesia siguiendo el actual muro sobre el que se abre la actual puerta principal.  La nave no arranca en ese muro de la fachada, sino que lo hace metros atrás. Esto hace que deje un espacio, un adarve. Se podría pensar que estas almenas se pudieron hacer en el siglo XVIII cuando se reconstruyó la iglesia pero ¿para qué? De hecho, al otro lado de la fachada hay unas imitaciones de almenas del siglo XVIII probablemente, porque están hechas con el mismo ladrillo que la torre para intentar equilibrar la composición de la fachada.  Es una incógnita estos motivos, pero quizás fueron de la reconstrucción del XVIII para recordar su pasado militar.

Explicación de las zonas de la fachada de Santa Marina

 Una almena se alterna con una cañonera, que es el espacio vacío que queda entre almena y almena, este espacio pudo ser rellenado en el siglo XVIII y así crear una pared más lisa y posteriormente con el blanqueo de la actual fachada principal se enmascararía su pasado.

Reconstrucción/Imagen actual

Por tanto, esto es lo que queda de la muralla que protegía a Santa Marina, cuya capacidad defensiva, fue el motivo por el que el Obispo de Córdoba, Juan Fernández Pantoja eligió en 1385 este lugar para su emplazamiento.

2. La calle del Portichuelo.

 El aspecto actual de la calle, no nos deja ninguna posibilidad de encontrar algún resto de esta pequeña puerta. Sin embargo, podemos asomarnos por el extremo de la calle, ver las vistas y como las calles descienden vertiginosamente, lo que denota que estamos en uno de los puntos más altos de la población que presenta buenas características para haber sido un punto de defensa y por tanto, tener muralla.

Vistas desde la zona del Portichuelo

3. La Puerta de la Villa.

Hoy no queda nada, solo el nombre en una calle en la que debía de ubicarse. Esta va ascendiendo progresivamente hasta desembocar en la plaza de Armas, núcleo del antiguo castillo.

Cuesta final de la calle Puerta de la Villa

 En dicha calle se abre una plazoleta antes de llegar a la Plaza de Armas. Dicha abertura en el pasado eran útiles para aparcar los carros. En el número 22, la casa con la fachada más pequeña, esconde un torreón que es uno de los pocos que se conservan  en el pueblo y que quizás proceda de alguna torre de defensa de la muralla.

Plazoleta de la Puerta de la Villa
 4. La cerca de la zona oriental.

Justo detrás de la Iglesia de Santa Marina y siguiendo una orientación hacia la Plaza de Armas, tenemos un tramo de muralla que se observa perfectamente desde el barrio del Encinar y que ya fueron grabadas en el XVIII por Vicente Mariani. Estas han sido modificadas añadiendo algunas filas de ladrillos en su parte superior, pero quedando su base. Lo mejor es verlo desde las alturas, con el video de Andalucía es de cine de Canal Sur.

Fotograma del minuto 1:19 donde se aprecia la cerca

sábado, 29 de enero de 2011

La muralla urbana de Fernán Núñez en el pasado

Fernán Núñez sufrió un cambio radical en el siglo XVIII. La nueva corriente de la Ilustración modificó el aspecto medieval del pueblo. Se crearon calles, se derribaron edificios de otras épocas en estado de ruína como la Iglesia o la antigua fortaleza para dar paso a nuevos edificios de líneas más rectas y la apertura de espacios, siendo aquí las grandes perjudicadas, las murallas y cercas que rodeaban y protegían a nuestro pueblo. 

La primera "sentencia de muerte" de las mismas llegó ya en 1492, cuando se conquistó Granada. La conquista del reino Nazarí supuso el fin a las incursiones y las batallas en la campiña cordobesa y por tanto, no tener la necesidad de reforzar y mantener grandes fortalezas y murallas. Comenzó así el declive de muchos castillos que no eran usados como residencia oficial de los señores feudales: Aguilar, Monturque, Anzur, La Rambla, Teba, Castro del Río, Baena y Zuheros. Por otro lado, las murallas y cercas empezaron a ahogar al vecindario y comenzaron a desaparecer.

En esta primera entrada vamos a intentar ver lo que podemos encontrar mirando en el pasado, en documentos gráficos. Y en la siguiente intentaremos ver que es lo que queda hoy día. 

1. Grabado de 1787 de Vicente Mariani tras las obras efectuadas por el VI conde Carlos José Gutiérrez de los Ríos.


Analizando el anterior grabado y buscando elementos que nos interesan encontramos:



1. Tres almenas en dirección suroeste. Parecen salir de la misma Iglesia de Santa Marina, ya reconstruída y se dirigen o apuntan hacia el paseo, de forma paralela a la actual calle de La Feria. Probablemente girarían en 90º dirección la calle Romero de Torres para encontrarse con el muro descrito en el siguiente punto.

2. Muro o cerca que parte casi desde las Escuelas del Duque en el lado sur de la Plaza de Armas y que llega hasta la parte trasera de la Iglesia de Santa Marina, aprovechando probablemente alguna curva de nivel para ayudarse y crear un buen desnivel, mejorando así la defensa. Existe una gran arboleda en torno a esta, de forma parecida a como ocurre hoy en el castillo de Montemayor.

2. Toponimias en el callejero.

El más claro ejemplo es la calle "El Portichuelo" próxima a la Iglesia de la Veracruz. En primer lugar, la antigua ermita de la Veracruz se hizo junto a una cruz de término en las afueras del pueblo en torno a 1720-1730. La ubicación actual de la Veracruz, nos sirve para marcar como parte de extramuros esa zona y muy próximo estaría el Portichuelo o Portón pequeño. Su nombre se debe a que el acceso principal a la parte amurallada era, con gran probabilidad, la Puerta de la Villa y este era simplemente una pequeña apertura para facilitar a los vecinos salir y entrar del recinto.

Esta calle se encuentra en uno de los puntos más altos de nuestro pueblo, en el lugar donde comienzan a descender las calles hasta la zona de la piscina municipal, que a su vez es una de las zonas de menor altura, junto al Llano de las Fuentes.

Por tanto, la Puerta de la Villa es otra denominación en nuestro callejero que nos vincula con esta muralla, y aunque no sabemos a qué altura de la actual calle se encontraría, podemos fijar una zona de posible ubicación.
  

3. Torreones en la Puerta de la Villa

Fotografía extraída de Fernán Núñez en imágenes.


En algunas casas de la calle de la Puerta de la Villa se conservaban torreones, sobre todo las más próximas a la Plaza de Armas. Quizás sean restos de pequeñas torres de la muralla que se entregan a algunas familias con la misión de vigilar y mantener la muralla. En torno a los mismos, creaban sus hogares para poder realizar su función. 

La casa de Rafael López Pintor conserva un torreón, hoy tapado por el resto de construcciones modernas y quizás dicho torreón provenga de esta tradición. También desde los jardines del palacio se podía contemplar otra de estas torres de una casa próxima, la torre de los Villafrancos, hoy desaparecida, como vemos en la foto de la izquierda.



Quizás sorprenda que nuestro pueblo pudiese tener una muralla urbana de tal magnitud. La importancia del pueblo en la Edad Media, como antesala de la capital cordobesa, la necesidad de defensa de los ataques del reino musulmán de Granada y simplemente, como muestra del poderío de los señores feudales, sobre todo por ser el primer pilar de la Casa de los Fernández de Córdoba, justificaría su tamaño y expansión desde la fundación de la villa.

Desde Fernán Núñez de Témez hasta el noveno señor, Fernando Gutiérrez de los Ríos, todos los señores de la villa en esos más de dos siglos dedicaron probablemente parte de sus arcas a construir y remodelar esta muralla.

Todo esto no son  más que unas hipótesis, pues apenas quedan documentos y cuando se hace una nueva obra en el pueblo, como actualmente están haciendo en la Calleja del Arco, en la calle Juan Criado o se hicieron en Romero de Torres, Angel Espejo o el solar contiguo al Hospital de la Caridad en la calle Francisco Bonilla, no se hace ninguna cata arqueológica.

miércoles, 5 de enero de 2011

El Castillo de Fernán Núñez (II)

El actual Palacio Ducal de Fernán Núñez se construyó en el solar del antiguo castillo o fortaleza que se inició en el siglo XIV y que fue creciendo y modificándose hasta el siglo XVII.

Para su ubicación vamos a considerar los siguientes restos actuales:

- Torre de Fernán Núñez de Témez: posible torre del homenaje
- Torre-campanario de la Iglesia de Santa Marina de Aguas Santas

En un mismo plano, la torre de la iglesia de Santa Marina y la de Fernán Núñez de Témez
 No quedan ni restos de murallas, ni restos de puertas o portillos. Sin embargo si que quedan muchos topónimos que usaremos para describir la posible ubicación:

- Puerta de la Villa
- El Portichuelo
- Plaza de Armas

Si situamos en un mapa del pueblo estos puntos y considerando las áreas de otras fortalezas próximas que pueden servirnos de referencia, podemos trazar más o menos como pudo ser el antiguo castillo y su recinto amurallado.

Localización de los cinco puntos que en la actualidad están directamente relacionados con el castillo y/o las murallas
Viendo el mapa anterior, la torre de Santa Marina y el Portichuelo quedan alejados del solar del Palacio Ducal y por tanto, pasarían a tener relacion con la muralla que rodeaba Fernán Núñez en el medievo y no directamente con el castillo. La Puerta de la Villa, como no queda ningún resto ni tampoco se conoce donde estuvo su localización, podría ser una de las puertas del castillo o bien una de las puertas de la muralla. 

Las dudas sobre si el castillo pudo ubicarse en la zona de la iglesia de Santa Marina quedan descartadas por la solidez de documentos conservados y los artículos de los grandes cronistas que ha tenido nuestro pueblo.

La Plaza de Armas actual hace clara referencia al espacio del patio o plaza de armas del anterior castillo y así lo demuestra la imagen más antigua de esta, que ha sido recientemente restaurada por la Asociación Cultural Los Ríos.

Los restos de almenas y las grandes naves que se aprecian son señal de su función militar. La pena de este cuadro es que parece que está pintado desde el centro de la fachada de lo que sería el castillo, justo donde hoy está el balcón principal del palacio actual. Por tanto este cuadro se pintó o imitó que se pintaba desde el antiguo castillo o una de sus dependencias principales.

En otras entradas seguiremos hablando de la Plaza de Armas, de la Puerta de la Villa y de este cuadro que es uno de los documentos gráficos más valiosos y más antiguos que aportan algo de luz a la imagen de nuestro pueblo antes de las grandes reformas del siglo XVIII.

Don Lope Gutiérrez de los Ríos, uno de los hijos del fundador de Fernán Núñez, don Diego Gutiérrez de los Ríos dejó en su testamento el 21 de junio de 1441 cuatrocientas doblas para la fábrica del Castillo de Fernán Núñez, por tanto, podemos fechar su construcción próxima al testamento de este personaje que llegó a ser canónigo de la Catedral de Córdoba y Obispo de Ávila en el siglo XV.

Crespín Cuesta, recogía en un breve artículo de la revista de Feria de 1993 como Alonso Gutiérrez de los Ríos y Sotomayor tuvo un hijo bastardo con María de Negrillo, natural de La Rambla y vecina de Fernán Núñez, donde vivía por ser la ama de llaves o gobernanta del castillo fortaleza. Le pusieron el nombre Alonso.