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viernes, 17 de septiembre de 2010

La Batalla del Campo de la Verdad (IV)

Y a parte del recuerdo de las campanas de la catedral, como no, el linaje de los Gutiérrez de los Ríos, no olvidó tal hazaña. Además, Diego Gutiérrez de los Ríos y García de Aguayo, esposo de la hermana de don Alonso Fernández de Montemayor, y sexta señora de Fernán Núñez y Abencalez, doña Inés Alonso de Montemayor, se encontraba en el momento de la batalla en la ciudad, acompañado a su cuñado y participó de forma activa en la batalla. Don Diego fue el primero de los señores con el apellido de los Ríos, que nos acompañarán durante muchos siglos a sus sucesores y el fundador de lo que hoy conocemos como villa de Fernán Núñez, tras la destrucción de Abencalez unos veinte años después.


Para conmemorar tal hecho los Gutierrez de los Ríos contaban con este cuadro de aproximadamente 2,50 x 1,85 metros. Su autoría está en debate, y por un lado se discute si es una obra del maestro cordobés Antonio del Castillo o por otro, fueron llevados a cabo por un pintor de la corte madrileña. Actualmente ha sido restaurado por el Ayuntamiento de Fernán-Núñez gracias a la colaboración de la Asociación Cultural Los Ríos.
 

Con esta entrada termino de hablar sobre la batalla. Lógicamente estas cosas llevan su tiempo, organización y sobre todo, buenas fuentes, así que dejo esta para quien quiera leer más.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

La Batalla del Campo de la Verdad (III)

Una vez tenemos a los protagonistas y sus circunstancias  llegó el momento de la batalla:
Parte de la Muralla del Alcázar que daba al Guadalquivir

La iniciativa la tomó el ejército de Pedro I y su aliado el sultán, Mohamed V. Este tomó la Calahorra, cruzó el puente y llegó hasta las murallas del Alcázar viejo consiguiendo hacer brecha y penetrar, donde colocaron sus pendones. Pero llegó la noche y se detuvieron. El hecho de que la ciudad contase con distintos recintos amurallados dentro de la misma permitió que gran parte de la ciudad se mantuviese aún sin conquistar. Y al amanecer la situación cambió. El miedo a la cruel muerte que le podía dar a las mujeres y niños hizo que la población se enfrentase con valentía frente a los milicianos y consiguió echarlos fuera del Alcázar Viejo.

Detrás de la muralla se encontraba don Alonso Fernández de Montemayor y su madre, la que fuese quinta señora de Fernán Núñez y Abencalez, doña Aldonza de Haro. Quizás por celos y envidias comenzó a correrse el rumor de que podía traicionar a la ciudad a cambio de una generosa oferta del Rey Pedro hacia el mismo provocándose la situación descrita, en la anterior entrada (I) que dió nombre a dicha batalla, donde su madre le preguntaba delante de toda la ciudad si realmente iba a manchar su linaje.

Y don Alonso salió hacia el puente romano para recuperar la Calahorra. Le acompañaban los piconeros de la ciudad, que le dan el otro nombre a esta batalla, Batalla de los Piconeros. Según las crónicas tuvieron un papel decisivo para la victoria, pues con sus hocinos rompían las monturas del ejército de Pedro I.
Hocinos
Don Alonso mandó destruir los dos arcos finales del puente una vez hubo conquistado La Calahorra de nuevo para la ciudad, de manera que impedía el regreso del ejército en caso de retirada de las tropas y su refugio en las murallas de Córdoba, y por otro lado, acallaba rumores nuevamente de su supuesta entrega.

Últimos arcos próximos a la Calahorra
 Tras la durísima batalla, consiguieron la victoria y volvieron a la ciudad pasando por el vado próximo al Arenal y desde ese momento se denominó Vado del Adalid.. Cuenta la tradición que la noticia de tan horrible derrota llegó al rey de Granada, cuando estaba cenando en su campamento y al oír aquel relato exclamó: ¡Amarga cena me han dado!, de donde viene el nombre del Poligono Industrial que todos conocemos y que anteriormente fue un cortijo. Para recordar la hazaña el Cabildo le otorgó el doble de cepa (tocar las campanas de la Catedral) a todos los fallecidos de descendientes de aquella gesta. Primero solo para los descendientes de los hombres (ofrecido en 1368) y más tarde también a los descendientes de las mujeres (1504)

Se completa con las siguientes entradas publicadas en este blog:
La Batalla del Campo de la Verdad (I)
La Batalla del Campo de la Verdad (II)
La Batalla del Campo de la Verdad (IV)

martes, 14 de septiembre de 2010

La Batalla del Campo de la Verdad (II)

Para poder entender esta batalla es necesario regresar al siglo XIV y partiremos de Alfonso XI, rey de Castilla, que se encuentra curiosamente enterrado en Córdoba, en la Real Colegiata de San Hipólito. Alfonso XI tuvo dos esposas. Con la primera tuvo al futuro rey Pedro I, apodado el Cruel o el Justiciero, dependiendo de a quién agradase. Con la segunda tuvo al futuro Enrique II. La lucha por la posesión de la Corona llevó a ambos hermanastros a entablar batallas a lo largo y ancho de Castilla. Para ello hacían alianzas con otros reinos adyacentes como el Reino de Granada, que en esas fechas era gobernado por el sultán Muhamad V.

Tumba de Alfonso XI en San Hipólito

El futuro Enrique II, se hizo con los favores de muchos de los cordobeses, según las crónicas, por el mal trato de Pedro I a sus habitantes y este último acampó sus fuerzas, junto con las del sultán granadino en las faldas de la cuesta de los Visos. Los habitantes viendo lo que se avecinaba, decidieron enviar emisarios para que se librasen niños, ancianos y mujeres de las secuelas por la ofensa cometida, a cambio de entregar las llaves de la ciudad. Y según las crónicas la respuesta del apodado El Cruel fue la siguiente, refiriéndose a las mujeres:

¡Después de hacerlas cautivas, las que lo merezcan serán cedidas como esclavas a mis aliados! Otras pasarán a ser de plena propiedad  y uso de mis guerreros y las que a mí me apetezcan serán pasadas a cuchillo. ¡Cuando tome la ciudad de Córdoba he de llenar el pilón de la fuente de la Plaza Mayor con tetas de cordobesas!

Al volver los emisarios con estas noticias los señores (Alonso de Montemayor,  Gonzálo Fernández - primer señor de Aguilar-, el maestre de Calatrava entre otros) y las mujeres se dispusieron a emprender la batalla, pues preferían morir antes que sufrir las consecuencias del Rey.

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La Batalla del Campo de la Verdad (I)
La Batalla del Campo de la Verdad (III)
La Batalla del Campo de la Verdad (IV)

domingo, 12 de septiembre de 2010

La Batalla del Campo de la Verdad (I)

Señora, todo está decidido: vamos al campo y allí se verá la verdad.


 
Estas fueron las palabras que Alonso Fernández de Córdoba, adelantado mayor de la frontera y segundo señor de Montemayor, contestó a su madre, doña Aldonza de Haro, tataranieta de don Fernán Núñez de Témez y señora de Fernán Núñez y Abencalez que se situó al frente de un grupo de mujeres que se reunieron cerca de la puerta del puente, bajo el Sabat de la Mezquita o pasadizo de los Arquillos que comunicaba la aljama con el antiguo Alcázar musulmán.

Reconstrucción del Sabat o pasadizo entre la Mezquita y el Palacio Episcopal - Alcázar
La pregunta para la afirmación de Don Alonso por parte de su madre fue:

Mirad hijo, se rumorea que vais a entregar la ciudad a nuestros enemigos. ¡No olvidéis que en nuestro linaje jamás ha habido un traidor! No hagáis menos que nuestros antepasados.

Y así, su respuesta dió nombre al paraje que ha dado nombre al barrio, situado en aquel campo de batalla desde el año de 1368.

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La Batalla del Campo de la Verdad (II)
La Batalla del Campo de la Verdad (III)
La Batalla del Campo de la Verdad (IV)