viernes, 31 de mayo de 2013

El conde de Fernán Núñez herido en Argel

En el año 1775, bajo el reinado de Carlos III, se planeó una expedición militar española contra Argel, ciudad del norte de Africa, base de la piratería del Mediterráneo y que traía de cabeza a los puertos y navíos del este de nuestra península desde el siglo XVI.

Grabado de la Historia del Reyno de Argel de Laugier de Tasi. Siglo XVIII
La idea del ataque se le atribuye a al Marqués de Grimaldi, secretario de Estado de Carlos III, sin embargo, los historiadores apuntan a que fueron dos sacerdotes los que inspiraron dicho ataque, fray Joaquín de Eleta y la Piedra, confesor de Carlos III y el trinitario fray Alonso Cano Nieto que conocía dicha ciudad e incluso la llegó a cartografiar por haber participado en la última gran redención de cautivos de 1769. Como persona capaz de realizar la empresa eligieron a Alejandro O'Reilly, conde de O'Reilly que capitanea la expedición.

Alejandro O'Reilly por Goya

Según su biografía, incluída en su obra Vida de Carlos III, el conde de Fernán Núñez, Carlos José Gutiérrez de los Ríos Rohan-Chabot acude solícito al llamamiento que se le hace en el mes de mayo bajo el puesto de brigadier. En la noche del 7 al 8 de julio desembarca del navío San José en aquellas playas, a las órdenes del marqués de la Romana, Pedro Caro y Fontes, mandando la brigada del Rey formada por cuatro batallones de los regimientos Inmemorial del Rey, Lisboa, España y Príncipe, con 27.000 hombres.


Al inicio de una gran batalla cae muerto el marqués, y presencia cómo decapitaban los argelinos al teniente de guardias españolas, José de Landa, su maestro en la milicia. El conde decide no retirarse del campo de batalla a pesar de las graves pérdidas y ejecuta con las reservas una hábil maniobra, salvando la situación, pero sufriendo una contusión en el pecho que le hizo comenzar a arrojar sangre por la boca.


Detalle del anterior

A pesar de esto, la situación de las tropas españolas no fue a mejor y esta expedición fue considerado el fracaso militar mayor del reinado de Carlos III, levantándose numerosas críticas en todo el país y poniéndole de sobrenombre a O'Reilly el de Capitán del Desastre.


En el palacio de los Duques de Fernán Núñez, en el de su villa del mismo nombre, se conservaba una concha cogida por el Conde al ser herido, y en la que se leía lo siguiente, escrito de su mano:


Esta  concha la cogí en la  Playa de Argel 
 el día 8 de Julio de 1775 después de la Batalla.

 Fernán-Núñez.

El conde escribió una crónica sobre los hechos, que se ha convertido en un instrumento muy valioso para el análisis histórico de lo sucedido, el Diario de la expedición contra Argel. Comprende los sucesos desde el 25 de mayo hasta mediados de julio, época del regreso de las tropas.

Mientras, en la villa de Fernán Núñez, se recibían las malas noticias sobre la derrota española, incluyendo entre ellas la de que el conde se encontraba herido. Según Crespín Cuesta: ...al conocer el Concejo esta comunicación se reunió en cabildo de urgencia (una especie de pleno extraordinario) y tomaron el acuerdo de rendir sus respetos a su excelencia, ofreciendo una fiesta solemne a Nuestra Señora de Guadalupe, patrona y protectora de la Casa de Fernán Núñez, con exposición del del Santísimo Sacramento, para implorar la misericordia divina sobre la persona del conde...

Virgen de Guadalupe, presidiendo el Altar Mayor de la Parroquia de Santa Marina. Diseñado por el propio sexto conde.
El cinco de febrero de 1776, le confirió el rey, como premio por su conducta en Argel, el grado de Mariscal de Campo, con destino el Ejército nacional de Castilla La Nueva y el dos de marzo le nombró gentil hombre de cámara con ejercicio para acompañar a la Corte y le dió el siete de diciembre de dicho año la Gran Cruz de la Orden de Carlos III, la cual hoy podemos ver en  los escudos de la casa ducal que están rodeando toda la Plaza de Armas de nuestro pueblo.


Insignia de la  Real y Distinguida Orden de Carlos III


Escudo de la Casa Ducal de Fernán Núñez.

 · Información editada procedente de:
- Historia de la Villa de Fernán Núñez. Francisco Crespín Cuesta. 1994.
- Vida de Carlos III. Carlos José Gutiérrez de los Ríos.
- http://anatomiadelahistoria.com/ 

domingo, 26 de mayo de 2013

La gallina del humo

Según algunos documentos, existía en la villa de Fernán Núñez un impuesto desde antiguo, que consistía en dar una gallina por casa habitada en algún momento del año. La gallina del humo hace referencia a que en cada hogar donde se produjese humo de las cocinas, lo cual indicaba que estaba habitado, tenía que entregar una gallina a la casa señorial.  El origen probablemente sea dar una renta a cambio del uso del suelo para la construcción de la casa. Ya que en este pueblo todo era del señor. Pero parece ser que no todos los fernannuñenses pagaban dicha contribución, quizás por haber adquirido económicamente el suelo de la vivienda o simplemente por simpatía con los administradores del señorío, y luego condado, de Fernán Núñez.

Me es imposible conocer la fecha de la primera vez que se cobró el impuesto, puesto que gran parte del archivo del concejo de Fernán Núñez desapareció en 1755 con el terremoto del Lisboa o quizás nunca se puso una fecha inicial sino que era exigido generación tras generación.

Sin embargo, el primer documento donde se refleja dicho tributo y su explicación es en el Catastro de Ensenada de 1750, este documento está compuesto por cuarenta preguntas que eran realizadas a una serie de personalidades de cada municipio, en este caso la pregunta veintidós hacía referencia al número de casas que había en Fernán Núñez en dicho momento:

A la vigesimo segunda dixeron que mediante haver reconocido la poblacion de esta vª para su satisfaccion aseguraron ay en ella ochocientas setenta y quatro casas, las ochocientas veinte y cinco habitables, las veinte ynhabitables, y las veinte y nuebe arruinadas o reducidas a solares y que el Conde Señor de esta vª se acostumbra en su nombre y por su parte cobrar a distintos de los vezinos que no todos, una gallina en cada Año, que llaman por esa razon del humo que se hace en la casa, lo que por no contarles del lexitimo titulo para ello no lo afirman y se remiten a los instrumentos o titulos de esta pertenencia y por que lo cobra a unos y otros no, no pueden verificar la importancia de este derecho.

Retrato del Marqués de Ensenada

 En el catastro ya se deja constancia de lo arbitrario que era este impuesto y que formaba parte más de una renta simbólica que algo de obligado cumplimiento. Esto iría a más con los años, como podemos comprobar en el siguiente documento del Archivo Municipal, extraído del libro de Crespín Cuesta:


En junio de 1783, el diputado del común*, don Alonso de Yuste, en representación del vecindario, elevó un memorial al Concejo en el cual se acusaba al alguacil mayor*, don José Herrera y Pérez, de presionar a los vecinos para que pagasen una contribución denominada "La gallina del humo", consistente en dar a la Casa Condal una gallina por año, todo vecino en cuyo hogar hubiese ardido la lumbre durante todo o parte del año. El Concejo, estimando que dicho impuesto era injusto y vejatorio para la población, acordó hacer una reclamación al conde don Carlos José, por medio de su gobernador de rentas, para que S.E. manifestase los fundamentos que tuviera para cobrar semejante arbitrio y presentase los legítimos títulos que le autorizaban a ello o, en su defecto, diese orden para que cesase dicha exacción.

Este arbitrario tributo venía siendo cobrado inexorablemente en la villa y entregado en palacio, donde el Gobernador del Estado hacía un reparto con las aves recogidas, en el que participaban el corregidor, el alférez mayor*, el alguacil mayor, el vicario y los curas de la Parroquia, quedando una buena porció para la casa del Sr. Conde, cuyos empleados se las distribuían. Posiblemente surtió efecto esta reclamación, porque en los sucesivos documentos capitulares no se vuelve a mencionar este asunto.
 En el anterior párrafo vemos con el conde no pudo argumentar con solidez el porqué del cobro arbitrario de esos tributos a unos vecinos y a otros no y como eso jugó en contra a la hora de refutar la proposición del diputado del común. Lo cierto es que el impuesto desapareció, siendo ya los únicos impuestos a pagar por los vecinos los que correspondían por las rentas de las tierras condales y posteriormente ducales.

Diputado del común: representante del pueblo a nivel municipal. Aún se conserva esta figura en las Islas Canarias. 
Alguacil mayor: equivaldría al actual jefe de la policia municipal o local.
Alférez mayor: otro "funcionario" de la casa condal que simplemente portada el pendón de la Casa en los actos oficiales y que podía tener voto en el Cabildo.


 · Información editada procedente de:
- Historia de la Villa de Fernán Núñez. Francisco Crespín Cuesta. 1994. 
- Catastro de Ensenada. PARES. 

miércoles, 22 de mayo de 2013

Introducción sobre Carlos José Gutiérrez de los Ríos, sexto conde de Fernán Núñez

Grabado de Carlos José Gutiérrez de los Ríos, sexto conde de Fernán Núñez
Hablar de Carlos José Gutiérrez de los Ríos Rohán-Chabot es meterse en camisas en once varas. No es el mejor comienzo de una entrada, pero al menos es sincero.

Hay muchas cosas publicadas y estudiadas sobre este noble del siglo XVIII y por otro lado, mucho que estudiar y conocer todavía. Junto con Francisco Gutiérrez de los Ríos, su abuelo paterno, han sido las dos personas que más han afectado directa e indirectamente sobre la vida de Fernán Núñez, en aquel siglo XVIII donde vivieron y hasta hoy, pues todavía hoy perduran cosas tan básicas como la organización en manzanas de nuestro pueblo, sus principales obras acometidas como la Fuente de los Caños Dorados y hasta no hace más de cincuenta años algunas de las obras pías que fundaron.

Precisamente de su abuelo debió de tomar ese carácter por preocuparse por los suyos como el conde solía denominar a los fernannuñenses ya que quiso colocar en la entrada a su panteón,  que nunca se llegó a realizar, la inscripción de Descansa con los suyos. 

Proyecto del Cementerio
En la siguientes entradas hablaré de todas las facetas del mismo, edificios y lugares fundados por el, las cuales, a modo de resumen, serán las siguientes:

Desde joven ya manifestó un gran interés por las artes, diseñando los planos del Palacio Ducal de Fernán Núñez, el Altar Mayor de la Parroquia de Santa Marina y probablemente el Proyecto de Cementerio Municipal de la Villa.

Altar Mayor de la Parroquia de Santa Marina de Aguas Santas. Fernán Núñez
Fue consiliario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando desde 1770 y compuso una obra musical de temática religiosa, llamada Stabat Mater.  En el campo de las letras destacó por ser autor de la obra Vida de Carlos III.

Empezó su carrera militar en la expedición de O'Reilly contra Argel y Túnez de 1775 para luego dar paso a la carrera diplomática siendo Embajador en Lisboa desde 1778, pasando a París en 1786 posteriormente.  

Retrato de Alejandro O'Reilly, por Goya
Finalmente me queda remarcar su labor en la villa donde hay que destacar:
- Reedificación del Palacio 
- Puso en servicio el Mesón que fundase su abuelo.
- Dividió en manzanas las casas del pueblo
- Fundó las Escuelas Públicas de Niños y Niñas.
- Reestableció las Escuelas de Cristo en la ermita de La Veracruz
- Desecó el término de Valdeconejos con siembra de olivos e hizo un nuevo reparto de tierras.
- Plantó moreras para que continuase la fabricación de seda. 
- Construyó la fuente de los Caños Dorados en el Llano de las Fuentes. 

Algunos de los puntos anteriores tienen enlace por haber estado ya hablando de ellos en entradas posteriores, de los que no, espero hablar con detalle en los siguientes meses y que los comentarios sobre su figura sean abundantes.


 · Información editada procedente de:
- Historia de la Villa de Fernán Núñez. Francisco Crespín Cuesta. 1994.

viernes, 17 de mayo de 2013

La Villa durante la Regencia de Francisco de Cepeda

Tras la muerte de la quinta condesa de Fernán Núñez, Carlota Rohán-Chabot en 1750, su cuñada, Ana Francisca de los Ríos y Alsacia, viuda del cuarto conde, Pedro Gutiérrez de los Ríos Zapata de Mendoza, se queda a cargo de los dos hijos de los condes: Carlos José Gutiérrez de los Ríos Rohán - Chabot, con siete años de edad y su hermana Escolástica con solo tres años. Junto a ella pasarán los lutos por la muerte de su madre y esperarán la decisión del rey Fernando VI con respecto al futuro gobierno de la villa.

Fernando VI por Jean Ranc. 1731. Museo Naval de Madrid

La minoría de edad le impide al heredero ejercer la jurisdicción de Fernán Núñez así que el rey decide que el regente sea Francisco de Cepeda y Castro, consejero de Castilla. Nació en una familia de hidalgos de La Puebla de Montalbán (Toledo).

Una fuerte amistad unía a la Casa de Fernán Núñez con la Casa de Béjar, ya que la mujer del duque de Béjar, Joaquín López de Zúñiga y Castro era Leopoldina Elizabeth de Lorena, Mademoiselle de Pons, de procedencia francesa como ella. La condesa de Fernán Núñez nombra como albacea de su testamento al duque de Béjar y le deja encomendado que tras su muerte, si el rey así lo permite, sus hijos sean mandados a la Corte de París para que se eduquen y críen en poder del excelentísimo Duque de Rohán, mi hermano. Fernando VI no dió su consentimiento y don Carlos fue educado en el Seminario de Nobles (Conocido conocido como Colegio Imperial de la Compañía de Jesús o Reales Estudios de San Isidro) y su hermana doña Escolástica en el Convento de la Visitación (también conocido como Convento de las Salesas Reales, hoy ocupado en parte por el Tribunal Supremo), ambos en Madrid. 

Actual Instituto de San Isidro, antiguo Seminario de Nobles. Madrid.
La unión entre ambos hermanos fue muy fuerte, por ser ambos huérfanos de padre y madre a tan corta edad. Posteriormente Carlos José fundará una capilla, símbolo de este afecto, en Fernán Núñez  en honor a su hermana que falleció en 1782, un año justo después se empezarán las obras de reconstrucción del palacio de Fernán Núñez.

Hasta el año 1767, Carlos José no empieza a gobernar los estados heredados por su padre, siendo la fecha en la que alcanza la mayoría de edad para dicho fin (25 años) cesando Francisco de Cepeda de su cargo.

Durante los diecisiete años de mandato de Francisco de Cepeda  sucedieron importantes acontecimientos en la villa, en los que destacó:

El terremoto de Lisboa de 1755

El uno de Noviembre de 1755 fue una fecha fatídica para Portugal y para muchos pueblos y ciudades españolas, entre ellas Fernán Núñez. Las casas del vecindario quedaron bastante afectadas, entre ellas las Capitulares, situadas en la calle Puerta de la Villa. Varias dependencias del Palacio- Fortaleza se vinieron a tierra, entre ellas las que guardaban los papeles del Concejo Municipal, que después resultaron incendiadas, quemándose todos los documentos. El Cabildo Capitular expuso la situación a Francisco de Cepeda, quien respondió lo siguiente:

Respecto de hallarse las Casas Capitulares que esta Villa tiene para celebrar sus cabildos, con la próxima ruina en que las dejó el temblor y el terremoto que S. M. nos envió el día de todos los Santos del año pasado, por cuya desgracia, no teniendo otras adonde para los actos capitulares se junten, siendo indispensable el hacerlo, como el acudir a repararlas y componerlas de la mejor forma que puedan, Prevengo a Vm. que para celebrar los cabildos, interín que se dispone la composición de las casas que se tenía la Villa y han padecido el quebranto, destine las salas de ese palacio, que no haga falta ni perjudique a lo demás de él la comunicación que será precisa por la entrada de los mismos capitulares, para que en ella, con la decencia correspondiente, acudan a sus Ayuntamientos y demás actos propios de sus empleos. Madrid y Enero 28 de 1756. Francisco Cepeda.

Bernardo Espinalt y García dice, respecto al mismo suceso:
Este palacio padeció mucho en el terremoto de 1755 que derribó una parte, y entre ella la del archivo, no sin grave perjuicio, por los papeles que de él se han extraviado, perdiéndose igualmente varias pinturas, estatuas de mármol y alabastro y acciones memorables hechas por los Señores de la Casa y de los últimos Reyes Godos y Longobardos, de que se cree procede la de los Ríos.

En septiembre de 1756 se terminaron las obras de reparación de las Casas Capitulares, las cuales importaron la cantidad de 646 reales y 28 maravedís. Aunque según el cronista Crespín Cuesta no regresaron a estas y se instalaron en otras casas que disponían en la Plaza de Armas (que hoy ocupa el actual Ayuntamiento)


Foto de la izquierda: casas  de la Plaza de Armas propiedad del cabildo antes de 1750 ( Procesión Virgen de Guadalupe) Foto de la derecha: Actual ayuntamiento
Escuelas
Por este tiempo funcionaba en la villa dos escuelas de primeras letras, una de niños y otra de niñas, donde los alumnos pagaban la enseñanza que recibían, y una tercera de Gramática, fundada y dotada por el presbítero don Francisco Suárez Varela, que falleció el dos de septiembre de 1760 y se enterró en la bóveda del brazo izquierdo de la capilla mayor. Dejó fundada, desde mucho antes de su muerte, una capellanía perpetua para sostenimiento de su escuela y por su testamento, otorgado en 1754, dejó  por heredera de sus bienes a dicha capellanía.

Intento de refundación del Hospital de La Caridad por parte del Concejo de la Villa.
Ya tratado en la primera parte del siguiente enlace donde contaba la historia del antiguo Hospicio de Fernán Núñez.



 · Información editada procedente de: 
- Historia de la Villa de Fernán Núñez. Francisco Crespín Cuesta. 1994.
- Los fiscales de la Cámara de Castilla. Pere Molas Ribalta. Revista de la UCM. 1993. 
-Vida de Carlos III. Carlos José Gutiérrez de los Ríos.

lunes, 29 de abril de 2013

Enfrentamiento entre la condesa y el cuerpo capitular

A través de esta entrada voy a intentar dar a conocer un episodio bastante insólito que recoge Crespín Cuesta en su libro Historia de la Villa de Fernán Núñez. Además aprovecharé para explicar como funcionaba el gobierno local en aquella época.

Imagen actual de la calle llamada Puerta de la Villa
El ayuntamiento, como lugar físico, en aquella época aparece siempre con la denominación de Casas Consistoriales y estaban ubicadas en la calle Puerta de la Villa. También se le podía denominar Cabildo o Capitulares o Cuerpo Capitular pero esto hacía referencia a sus componentes. Todos estaban elegidos por el señor, conde o duque y por tanto, eran personas de su confianza. Al alcalde se le llamaba corregidor o alcalde mayor.

Carlota Rohán - Chabot recibe el permiso de Fernando VI para gobernar los estados por incapacidad de su esposo, el quinto conde, en 1745. El alcalde y los concejales, o como se llamaba en aquella época, el cuerpo capitular y su corregidor, muestran recelos a esta mujer y esto unido al carácter de ella, comienzan a crear un caos gubernamental en nuestro pueblo que es lo que voy a tratar de contar.
  
En mayo de 1749, la condesa manda un escrito al cabildo donde dispone que va a elegir uno nuevo a su convenencia y el 25 de junio revela los nuevos cargos a los capitulares, nombrando como corregidor a Francisco Jalón y Múgica. No obstante, antes de llegar a este cargo parece ser que la persona que lo obstentaba se hallaba en paradero desconocido y había abandonado su puesto. Al hacer su presentación, los regidores del pueblo se negaron a admitirlo.

La corporación puso esta negación en conocimiento de la condesa y esta entrando en cólera, replicó furiosa para que sin dilación se pusiese a Francisco Jalón en su puesto como Alcalde Mayor, tal como ella había ordenado. Los capitulares, dieron un paso más y apelaron al rey que finalmente no dió la razón a la condesa, aumentando más sus iras. Estos argumentaron que el anterior corregidor se encontraba ausente y por tanto, aún no se podía zanjar el asunto de su sustitución y por otro lado que Francisco Jalón no tenía el título de Abogado de los Reales Concejos.

La condesa volvió a escribir al Fernando VI con una nueva carta llena de alegaciones consiguiendo finalmente el beneplácito del rey para sus cambios. Argumentaba que no era requisito necesario tener dicho título para ser corregidor ya que muchos antes habían ostentado dicho cargo sin su posesión en esta y otras villas, y al constatar el rey este hecho, cedió a los argumentos de Carlota Rohán - Chabot, conciéndole el visto bueno a su nueva corporación.

Retrato de la condesa viuda de Fernán Núñez
El diez de octubre de 1749, la condesa viuda había llegado a Fernán Núñez acompañada de sus hijos, instalándose en su palacio, con ánimo de pasar una larga temporada y dispuesta, sin duda, a hacer la vida imposible a quienes osaron interponerse en sus deseos. Su mal carácter acabó afectando al nuevo corregidor y finalmente provocó dimisión de Francisco Jalón, dejando a la condesa sola para que esta se entiendese con sus corregidores. Finalmente decide que Juan Torres de la Hoz pase a ser el nuevo corregidor, y este acepta contra su voluntad, en vaticinio de lo que se le venía encima.

La condesa decidió solicitar al escribano del Cabildo, don Francisco García Usate, ciertos documentos del archivo municipal, sin especificar cuales eran los motivos de su solicitud. El escribano se negó, siendo mandado a prisión por no cumplir las órdenes de la dueña absoluta de la villa y sus gentes. El nuevo y tercer corregidor, Juan Torres de la Hoz, apoyó al escribano en su actitud y pidió nuevamente que fuese relevado de su cargo a la condesa. Ella se negó y este decidió abandonarlo por su cuenta, huyendo a La Rambla. Al día siguiente el 7 de febrero de 1750, recibió una orden verbal de la señora para que regresase a Fernán Núñez. Para librarse de la cárcel, el corregidor fingió estar enfermo ante un escribano del pueblo vecino que testificó que era imposible su traslado desde allí.  Viendo la condesa como era nuevamente burlada decide dar el siguiente decreto:

Por cuanto don Francisco Jalón renunció el empleo de Corregidor de esta mi Villa, que le había conferido, nombré por interino a don Juan Torres de la Hoz, regidor decano de este Concejo, quien por haberlo aceptado fue recibido por él, y estando ejerciendo la jurisdicción se ha ausentado, retirándose a la villa de La Rambla, sin permiso mío ni noticia de los regidores que componen el Ayuntamiento, y estos, a su imitación, han hecho lo mismo, dejando al pueblo sin gobierno, me es preciso, por lo que conviene al servicio de Dios, del Rey nuestro Señor y mío, ocurrir al remedio de los daños que se puedan originar por falta de justicia, por lo que, desde luego y en el interín que tomo los correspondientes recursos para remedio de todo, habilito por Corregidor interino de esta dicha mi Villa, a Don Juan Loarte y Ordoñez, alguacil mayor de ella, y mando a todos mis vasallos le hayan y tengan y respeten por tal, y a los escribanos del nuestro Cabildo y Rentas que, desde la fecha en que les constase este mi decreto, no obedecerán ante otro. Fernán Núñez, Febrero 6 de 1750. LA CONDESA.

El veinte de febrero de la condesa nombra al que es el cuarto corregidor en menos de un año,  a don José Teodosio Delgado y Mentera, siendo posesionado de su cargo el ocho de abril siguiente. En el mes de marzo, Carlota volvió con sus hijos a Cartagena, habiendo indultado previamente a Juan de Torres y a los regidores rebeldes. Se supone que ya iba gravemente aquejada por la enfermedad que le causaría la muerte dos meses después y que esta circunstancia fue el móvil que le indujo a rectificar su anterior conducta, perdonando a los capitulares.  

No queda constancia alguna de como se tomaba el pueblo dichos actos, es más probablemente ni se enterarían puesto que muchos de ellos solo se preocupaban de alimentar a sus hijos trabajando de sol a sol y no de los tejemanejes de la alta sociedad, encima en 1750 una gran hambruna castigó nuestro pueblo y la situación no se solucionó hasta unos años posteriores, como veremos en las siguientes entradas.

 · Información editada procedente de: 
- Historia de la Villa de Fernán Núñez. Francisco Crespín Cuesta. 1994.

lunes, 22 de abril de 2013

La quinta condesa de Fernán Núñez, segunda condesa viuda: Carlota de Rohán - Chabot

Charlotte Félicité de Rohán-Chabot y Roquelaure era hija de Luis de Bretaña Alén Rohán - Chabot (Louis Bretagne Alain Rohan-Chabot) Príncipe de Lyon y Duque Par de Francia, y de Francisca de Rioquelaure, hija del Mariscal Duque de Roquelaure, también Duque Par de Francia (este título significa que eran familiares del rey francés) Pertenecía por tanto a una gran familia aristocrática de Francia.

Escudo nobiliario de los Rohán-Chabot

Carlota, como se solía traducir su nombre al castellano, se casó con el segundo hijo del tercer conde de Fernán Núñez, que en principio no sería conde, pero por la muerte de su hermano sin hijos, terminó siendo el V conde de Fernán Núñez, Josep Diego Gutiérrez de los Ríos Córdoba Mendoza y Zapata. 

Se casaron el 29 de septiembre 1739, fecha en la que ya ostentaba el título condal y que explica cómo un segundón consiguió un matrimonio con alguien de las alta nobleza francesa. El matrimonio solo duró 6 años, pues su marido falleció en 1745, convirtiéndose ella en la condesa viuda de Fernán Núñez y tras una solicitud al rey Fernando VI, heredó todas las posesiones de su marido cuando este calló enfermo unos meses antes de morir, incluyendo por supuesto, nuestra Villa de Fernán Núñez. Contaba solo con 32 años.

También fue nombrada tutora de sus dos hijos Carlos y Escolástica que en ese año contaban con seis y tres años. Su gobierno en la Fernán Núñez a pesar de lo corto que fue, estuvo lleno de polémica.
Según cuentan, la condesa mostraba un carácter violento e irascible, sin llegar al entendimiento con los capitulares de la villa. Los capitulares era la corporación municipal de aquella época, una especie de concejales que se encargaban de los asuntos principales del pueblo. La función de alcalde la ejercía el corregidor.

Retrato de Carlota Felicita Rohán - Chabot. Ayuntamiento de Fernán Núñez
Hay constancia de la estancia de la condesa en Fernán Núñez, en concreto desde el 10 de octubre de 1749, cinco meses después de la muerte de su marido, permaneciendo hasta el 20 de marzo de 1750, donde vuelve a Cartagena, la ciudad donde tenían su domicilio, por haber sido el conde Capitán General en dicha ciudad.

La estancia en Cartagena fue breve porque el 27 de mayo de dicho año, le sorprende la muerte en nuestra villa, quedando sus hijos, hasta que el rey decidiese otra cosa, a cargo de Ana Francisca Gutiérrez de los Ríos y Alsacia, viuda del IV conde, primera condesa viuda de Fernán Núñez y cuñada de Carlota Rohán-Chabot.

En el archivo parroquial de la villa se guarda el siguiente documento:

La Excma. Sra. Doña Carlota Felicita de Rohán
En la Villa de Fernán Núñez, en veinte y siete días del mes de Mayo del año de mil setecientos y cincuenta, murió la Excma. Sra Doña Carlota Felicita de Rohán, Condesa Segunda, viuda que fue de estaVilla, hija legítima de los Excmos. Sres. Don Luis de Bretaña Alén de Rohán y Chavot, Príncipe de León, Duque de Rohán, y de Doña Francisca de Rochoxeror; Viuda del Excmo. Señor Don José de los Ríos y Córdoba, conde que fue de essta Villa, General de las Reales Galeras de España, Grande de Primera Clase. Y se enterró Su Excelencia en la Iglesia Parroquial de esta Villa, con entierro de tres nocturnos, el día veinte y ocho de este dicho mes y año. Otorgó su testamento cerrado, a los nueve de este mismo mes y año, ante Alonso José de Espinosa, escribano público y número de ella, por el cual mandó se dijesen por su alma cien misas rezadas, todas en esta Parroquial, y que por la limosna de cada una se diesen cuatro reales de vellón que se diesen de limosna, para Redención de Cautivos Cristianos cuatro reales y otros cuatro para los Santos Lugares de Jerusalén. Nombró por sus albaceas al Excmo. Sr. Duque de Béjar, residente en la Villa y Corte de Madrid, al licenciado Don José Teodosio Delgado y Mentera, abogado de los Reales Consejos y Corregidor de esta de Fernán Núñez, a Don Juan Izaguirre y a Don José Loarte, y por sus herederos al Excmo. Sr. Don Carlos José Gutiérrez de los Ríos y a la Sra. Doña Escolástica Gutiérrez de los Ríos, sus hijos, de menor edad, y del expresado Excmo. Sr. Don José Diego Gutiérrez de los Ríos y Córdoba, su difunto marido.

En su testamento manda que se diesen a sus criados mayores Josef y Joan Loarte un vestido de gala de los de mi poner a cada uno y a don Ramón y Rafael Gallego, todos los vestidos de gala de hombre que tengo en mi poner con sus guardapieses y entre los dos los partan y dividan igualmente.

A su dama, Madame de Callot y a doña Antonia, aya de su hija Escolástica, dejó toda la ropa blanca para que la partiesen en partes iguales. También legó todos los vestidos de gala, aunque en este caso advirtió que que dicha doña Antonia ha de tomar uno por dos que tome dicha Madamme Callot.

A su hijo le dejó su biblioteca, dos fusiles, atrezo para cazar y un aderezo de caballo de terciopelo verde bordado de oro con su arnés, todo lo cual por ningún título ni causa se pueda vender ni venda. A su confesor de la Compañía de Jesús le dejó un juego de libros de temática religiosa que sumaban 32 tomos, trece cuadros pequeños de los Santos Apóstoles y seis mil reales de vellón para que tras su fallecimiento pueda retirarse a su colegio. 

El vínculo con la corte de Francia también está presente en su testamento, especialmente con Leopoldina Elizabeth de Lorena, Mademoiselle de Pons, de la Casa de Lorena, a la que le deja un vaso verde de Indias con flores de oro. Dicha dama se casó con el Duque de Béjar, el cual es nombrado no sólo su albacea sino tutor de sus dos hijos.

Castillo- Palacio de los Duques de Béjar. Béjar, Salamanca

Tras Carlota Felicita Rohán- Chabot, falleció dos años después su cuñada, la primera condesa viuda, Ana Francisca de los Ríos y Alsacia, siendo ambas las dos últimas condesas que se enterraron en la cripta condal de la Parroquia de Santa Marina de Aguas Santas de Fernán Núñez.

 · Información editada procedente de:
- Historia de la Villa de Fernán Núñez. Francisco Crespín Cuesta. 1994.
El tercer conde de Fernán Núñez (1644 - 1721): Corte, parentesco y memoria familiar. Carolina Brutrach. Florencia. 2009. 
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miércoles, 17 de abril de 2013

Visita del Club Patrimonio a Fernán Núñez

El pasado 14 de abril fue la primera vez que Fernán Núñez participó en el Club Patrimonio. Probablemente fue la ocasión donde muchos cordobeses pudieron conocer todo lo que esconde nuestro pueblo y creo que por sus caras, destapar el pasado ilustre de nuestra villa, causó un efecto y asombro bastante positivo.

La visita comienza por la Plaza de Armas, el núcleo inicial de Fernán Núñez, geográficamente hablando. Aclaraciones sobre su etimología, sobre los edificios que componen dicho conjunto y alguna curiosidad sobre las tropas formadas por nuestros vecinos del siglo XV empiezan a despertar la atención de los visitantes.

Plaza de Armas. Esquina de las Caballerizas
La siguiente parada es el pequeño patio de las Caballerizas, allí bajo los bustos de don Carlos José Gutiérrez de los Ríos,embajador de España en Lisboa y su padre, don José Diego, capitán general de la Real Armada y Océano, conocieron el pasado de Fernán Núñez, desde Ulía hasta los Falcó, pasando por la tribu de Abencaes, los Fernández de Córdoba y la gran dinastía que gobernó en estas tierras durante más de cinco siglos, los Gutiérrez de los Ríos.

Aquí empiezan las primeras preguntas a cerca del escudo condal y ducal o sobre la propiedad actual del palacio, que es del pueblo, quizás lo más doloroso de responder, porque como fernannuñense es inevitable no sentir vergüenza por el estado en el que se encuentra, pero siempre con la ilusión de que algún día podamos visitarlo.

Explicación de la torre de Fernán Núñez de Témez
Cruzamos la plaza para ir a la Tercia, probablemente el establecimiento hostelero más antiguo de la provincia, abierto desde la época del tercer conde, Francisco de los Ríos. Su dueño Andrés Berral, nos abre las puertas y nos muestra con orgullo sus salones, sus tinajas y nos invita a conocer su casa familiar, la única parte visitable del Palacio: las antiguas Caballerizas.

La Tercia
 A través de ella y de su patio se intenta salvar la decepción por no poder visitar el Palacio Ducal y con un paseo por sus jardines, originales al estilo dieciochesco del conjunto, el visitante termina por embriagarse de la primavera fernannuñense.

En el Llano de las Fuentes nos esperan las tres fuentes y su guardián, Moro, el perro de los entierros, que vigila quieto. Antes era la gente quien lo rehuía, ahora somos las personas quienes lo rodeamos para contar su historia.

Moro, el perro de los Entierros. Llano de las Fuentes

Rodeamos el Palacio por sus jardines, para volver a salir a la Plaza de Armas y callejear por el entramado medieval de nuestro pueblo: la calleja de la Cárcel con flores en algún balcón, Doctor Berral con sus pintorescos callejones sin salida hasta llegar a la ermita de la Caridad, que un poco tímida se deja asomar en la calle Empedrada. Y subiendo por la calle de Juan Criado,  que rememora a uno de los protagonistas de una historia del siglo XVII, llegamos a la Veracruz, donde una nueva lección de arte por parte del guía, nos espera. 

La Veracruz
La Veracruz es la antesala para visitar la Parroquia de Santa Marina de Aguas Santas, la gran estrella de nuestra villa. Su austera fachada parece ser cómplice para la gran sopresa al atravesar su cancel. La explicación del guía colabora en mostrarnos lo que no vemos a primera vista, y a pesar de los contratiempos sacramentales, se consigue dejar una buena impresión. El barroco sigue cumpliendo con su función. 

Altar Mayor de la Parroquia de Santa Marina de Aguas Santas
Por la calleja de la Iglesia bajamos de nuevo a la Plaza de Armas, no sin antes visitar la calleja del Arco. Y por último en el Ayuntamiento, disfrutar de los bienes muebles que aún conservamos del Palacio, sus cuadros y sus bustos. En especial el Socorro a Castro del Río y la Batalla del Campo de la Verdad, donde se demuestra que Fernán Núñez no es solo la avanzadilla de Córdoba, sino la defensa de sus murallas y se remarcan los nexos entre los pueblos campiñeses desde aquel lejano siglo XIV.

El Socorro a Castro del Río
La tarde no es menos y se empieza por el Museo de Juan Polo, sus dos salones nos muestran las dos versiones de su obra. En uno de ellos es fácil imaginárselo tallando alguna escultura bajo la inspiración. En el otro vemos las obras terminadas expuestas  para el disfrute y la contemplación. María nos abre las puertas de su casa para que conozcamos el valor incalculable de toda una vida de trabajo de su padre, algo que no tiene precio.

Casa Museo de Juan Polo
Y la mejor manera de terminar es contemplando Fernán Núñez y la campiña desde su Monte Gólgota particular: la ermita del Calvario.  La Cruz de los Desamparados de fondo, recuerda la leyenda de la patrona de Fernán Núñez y su otro origen: la aldea de Abencaes. Por que un buen final, es empezar por el principio. 

La Cruz de los Desamparados

 Gracias a todos los que han colaborado en la visita, a sus artífices (Alfonso Tejederas y Paco Valenzuela) y a los que nos han abierto las puertas de su casa, demuestran el aprecio que tienen a nuestro pueblo. Gracias a los párrocos por su plena disponibilidad, y a Juan Luis Ramírez, por ser la otra mitad.

Queda mucho por ver y por contar aún en esta villa, así que espero que la visita se repita.