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jueves, 5 de julio de 2012

Las Dieciséis Huertas de Fernán Núñez

Francisco Gutiérrez de los Ríos y Córdoba, tercer conde de la Villa de Fernán Núñez heredó en 1662 el título y falleció en 1721. En estos 59 años sometió  a la población a incesantes impuestos, que tuvieron como contrapunto una serie de políticas que favorecieron el crecimiento demográfico y una mejora en la calidad de la vida de nuestros antepasados.  En el año 1679, este conde, ante el poco caudal del arroyo Ventojil, afluente del Guadajoz reunió todas las aguas dispersas de las distintas fuentes de la villa y las dirigió de forma que tras mover varios molinos harineros terminaran regando dieciséis huertas, treintaseis fanegas de tierra, establecidas en la margen derecha de dicho arroyo, en parte de las tierras de su vizcondado de Abencaes, concretamente las que lindaban con sus pagos de La Estacada del Pozuelo y Matallana. Estas tierras pasarían a formar un nuevo pago que se llamaría Las Huertas del Conde y posteriormente Las Huertas del Duque

Las dieciseis huertas, desde la Carretera a San Sebastián de los Ballesteros
 Las huertas fueron arrendadas, al igual que las tierras de varios cortijos de propiedad condal, en pequeñas parcelas que se transmitían de padres a hijos. Con la llegada de la democracia, tras una compra simbólica, las tierras pasaron a manos de las familias que las cultivaban desde aquellos inicios.

A raíz de su creación, otro pago hortelano, más antiguo, situado al noreste justo debajo del pago de El Higueral, contiguo al de Valdeconejos, fue abandonado, dejándose por perdido, pasándose a llamar Las Huertas Perdías, donde hoy se ubica la fuente de los Gitanos o de las Huertas Perdías.

La Fuente de los Gitanos, en el año 1992. Fotografía de Fernando Serrano.

Plano de localización
 Cuenta Crespín Cuesta en su libro Piedras y Cruces que las huertas de nuestro pueblo no son solo interesantes por su belleza o valor agroalimentario (en decadencia por desgracia) sino porque tienen algo típico y propio de ellas: la Alcaldía.

Una institución centenaria que, al igual que el Tribunal de las Aguas de Valencia, entiende en cuestiones de su propia y exclusiva jurisdicción. Ante la Alcaldía de las Huertas acuden los huertanos, en litigio por cuestiones de agua o lindes, y el Alcalde, asistido de uno o varios vecinos hortelanos,  designa, juzga y falla sobre el pleito, no acudiéndose a la justicia ordinaria, sino es en caso de que la sentencia se crea injusta o se dañen los intereses de alguno de los litigantes.

Esta institución creada en fecha inmemorial en Fernán Núñez, se ha mantenido en el tiempo hasta fechas recientes, de hecho hoy día no existe la figura como tal del alcalde pero si que hay un hortelano que se encarga de administrar el agua y coordinar las juntas que los hortelanos realicen por motivos como la reciente propuesta de intentar que el agua de la depuradora municipal se dirija hasta las mismas.

Las Huertas. Fotografía de Juan Luis Yuste.
Los productos de las huertas de Fernán Núñez llegaron a ser muy conocidos y apreciados, alcanzando fama a nivel provincial, como en el caso de los pimientos. Las frutas y hortalizas se vendían en la Plaza de Armas y posteriormente, en el Mercado de Abastos de la calle Miguel Hernández, conocido como La Plaza. Hoy son pocas las huertas que quedan y el olivar se ha hecho presente en la mayoría de ellas e incluso podemos ver plantaciones de palmeras.

Las huertas han dejado una huella imborrable en sus más de trescientos años de historia en nuestro pueblo, modificaron nuestro término creando nuevos topónimos como el Callejón de las Huertas o La Cuesta de las Huertas que es como todo fernannuñense conoce a la cuesta de la nacional 331, que ahora conecta nuestro pueblo con la autovía A45, y que era la puerta de entrada para todos los pueblos de la comarca de la Campiña Sur.
 
El inicio de la Cuesta de las Huertas,  la A45, el Monte la Mata y al fondo, Sierra Morena










  · Información editada procedente de:
Piedras y Cruces. Francisco Crespín Cuesta
Antonio Ariza Naranjo, Rafael Naranjo Ramírez. Las huertas: sus cultivos 

sábado, 21 de enero de 2012

Las reformas de Francisco de los Ríos en Fernán Núñez (II)

Como veíamos en la anterior entrada, Francisco Gutiérrez de los Ríos y Córdoba, tercer conde de la Villa de Fernán Núñez heredó en 1662 el título y falleció en 1721. En estos 59 años sometió  a la población a incesantes impuestos, que tuvieron como contrapunto una serie de políticas que favorecieron el crecimiento demográfico y una mejora en la calidad de la vida de nuestros antepasados. A parte de las reformas sanitarias, ya vistas, hizo otras reformas en el tejido artesanal (porque aún no se podía llamar industrial) de nuestro pueblo:

- Creación de los molinos de harina, cuya historia ya fue relatada en las entradas sobre estas construcciones.

Restos de uno de los cinco molinos

- A consecuencia de la construcción de los molinos: diez y seis huertas que eran regadas con el agua sobrante de los molinos, como conté en las entradas de relativas a los molinos.

Las Huertas, hoy día

- Construcción de un batán, lavaderos y talleres de tintes, ya que existían cuatro fábricas de tejidos con varios telares cada una, en 1692. Es aquí donde nos vamos a detener:

Antes de 1692 se habían establecido en Fernán Núñez algunas industrias para sacar provecho de la lana de los rebaños de la comarca y del lino que se cosechaba en estas tierras.

Gracias a los Libros Capitulares conservados, podemos conocer los nombres de los dueños de las cuatro fábricas de tejidos: Diego del Rosal, Juan de Infantes, Pedro de Espinosa y Francisco Gómez Alcaraz.
El tercer conde estimuló la plantación de arboledas y sobre todo de moreras para la cría del gusano de seda e hizo traer de Flandes y otros lugares que el había visitado en sus viajes a maetros tejedores que instruyesen a los fernannuñeses en el proceso de fabricación de paños de lino y de seda.

Pero este entramado textil tenía un grave problema, el pueblo carecía de batanes, así como de lavaderos y talleres de tintes. Por tanto, era obligatorio ir hasta Córdoba, probablemente al Molino de Martos, para finalizar el proceso de fabricación, lo cual encarecía bastante el producto final. El batán es una máquina destinada a transformar unos tejidos abiertos en otros más tupidos. Son impulsadas por la fuerza de una corriente de agua que hace mover una rueda hidráulica, que activa los mazos que posteriormente golpearán los tejidos hasta compactarlos.


Esquema de un batán textil
 Para paliar estos inconvenientes, los fabricantes de la villa, elevaron un memorial al conde, poniendo de manifiesto las dificultades que originaba el no tener dichas instalaciones. El Concejo de la Villa aprobó finalmente esta solicitud  y fueron construídas estas infraestructuras en alguna parte de Fernán Núñez que hoy casi desconocemos (sí, casi, porque por suerte tengo algunas pistas...)

El conde además creó una disposición donde obligaba a que exclusivamente se usasen estos nuevos establecimientos, sin permitir a nadie sacar las piezas para batanar, lavar o teñir fuera de la población. Esto propició la construcción de dos nuevas fábricas de paños, una curtidería y varias pozas para de cocer y majar lino. Francisco de los Ríos, mpulsó todas estas infraestructuras, cediendo los terrenos y aportando el dinero, mientras que la construcción solía correr a cargo de los fernannuñeses.

Gracias a los molinos se abrieron hornos que necesitaban de panaderos; las nuevas infraestructuras textiles requerían mano de obra; las nuevas huertas, que eran regadas por el agua sobrante de los molinos y de las fábricas textiles, daban gran cantidad de frutas, verduras y hortalizas, permitiendo el cambio o la venta de estas (de hecho hasta no hace muchos años en el antiguo mercado de abastos se vendía todavía hortalizas de las huertas) y se producían unas cantidades importantes de seda, incluso dando algunos excedentes que eran vendidos a Priego y a Córdoba.

Todo lo anterior sumado a la gran almazara para la molienda de aceituna, una fábrica de jabón, varios talleres de herrerías, carpinterías y zapaterías, formaban un auténtico entramado artesanal en Fernán Núñez a finales del siglo XVII y primeros del XVIII, que puede explicar en cierto modo el crecimiento demográfico que tuvo nuestro pueblo en dicha época.


 · Información editada procedente de:
Historia de la Villa de Fernán Núñez. Francisco Crepín Cuesta

· Entradas relacionadas:
Las reformas de Francisco de los Ríos en Fernán Núñez (I)
Las reformas de Francisco de los Ríos en Fernán Núñez (III)
El Batán

Introducción sobre Francisco Gutiérrez de los Ríos y Córdoba, tercer conde de Fernán Núñez.
Breve biografía de Francisco Gutiérrez de los Ríos
Francisco de los Ríos y Carlos II
Fernán Núñez y la Batalla de Cádiz (1702)
Francisco Gutiérrez de los Ríos y la Guerra de Sucesión Española.
Las reformas de Francisco de los Ríos en Fernán Núñez (II)
Las cartas del tercer conde de Fernán Núñez
El Hombre Práctico
Catálogo historial genealógico de la casa de Fernán Núñez de Luis de Salazar y Castro (I)
Catálogo historial genealógico de la casa de Fernán Núñez de Luis de Salazar y Castro (II)
El reparto de Valdeconejos
Las Dieciséis Huertas de Fernán Núñez
La Cruz de los Desamparados (I)
La Cruz de los Desamparados (II)
Los cuadros del tercer conde
La fortaleza-palacio de Fernán Núñez en tiempos del tercer conde (Introducción)
La fortaleza-palacio de Fernán Núñez en tiempos del tercer conde
Francisco Gutiérrez de los Ríos y el convento de la Concepción de Córdoba
El entierro del tercer conde de Fernán Núñez
Descendencia y muerte del tercer conde de Fernán Núñez
Francisco Gutiérrez de los Ríos en Fernán Núñez y Córdoba 

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Los molinos de harina de Fernán Núñez (IV)

Orígenes
 Justo al lado contrario donde hoy se encuentran las huertas aparecieron los restos de una villa romana. Esta contenía un gran depósito para el agua y un estanque, además de un canal de desagüe que apuntaba hacia la zona de las huertas, quizá para aprovecharla y regar esas tierras. Puede ser que esta infraestructura se usase durante algún tiempo para contribuir al aporte de agua de los molinos y riego de las huertas en época árabe y posteriormente cuando se construyen los molinos en el siglo XVII. A día de hoy no queda ningún resto, todos fueron destruídos para facilitar las labores agrícolas (1)


 De la época árabe no nos cuentan nada las crónicas. Sería raro que no mantuvieran la tradición romana de regar las huertas, pero con la gran destrucción de Abencalez y los pocos restos que hemos encontrado no podemos afirmar ni desmentir nada.

Lo cierto es en el siglo XVII hubo quejas por parte de la mayoría de los vecinos del pueblo. Los vecinos pasaban dificultades para conseguir el pan, no solo por malas cosechas, sino también por tener que desplazarse hasta la ribera del Guadajoz por la carencia de molinos para obtener la harina.  Era un molino que había en el cortijo de La Ratosa y a otro más alejado próximo a Castro del Río. Al no pertenecer a nada vinculado al término parece que cometían todo tipo de fraudes dando harina de trigo de peor calidad al que le correspondía. Así se lo transmitieron a don Francisco Gutierrez de los Ríos, III conde, el 1 de enero de 1679, bajo la presencia de los alcaldes y corregidores de dicha época. Este acogió la idea con interés y empezó la construcción de cinco molinos con la condición de que la villa ayudase en la labor. El siete de enero del mismo año el pueblo acudió a las Casas Capitulares, a los toques de campana de la Iglesia de Santa Marina y se le informó de las obras que iban a comenzar. Alguno de estos cinco ha perdurado hasta después de la Guerra Civil. Mi padre con 67 años aún recuerda haber llevado trigo al último de los molinos (si alguien le puede preguntar a sus abuelos y padres y dejar comentarios, mejor)

Para complementar esto y aprovechar el agua se establecieron diez y seis huertas, de seis fanegas cada una, en la orilla derecha del arroyo Ventojil, quedando abandonado el antiguo pago hortense cercano a las fuentes públicas, conocido hoy como "Huertas Perdidas".

Para terminar, he encontrado un documento en el Archivo del pueblo sobre las cuentas de la molienda de ciertas cantidades de trigo que data de 1769 y que no debe ser el único que debe de haber por ahí.


Después de estas entradas uno se queda algo extrañado. Sobre todo si se visita algunos pueblos mucho más pequeños que el nuestro (en pueblos de las sierras de Granada o de Cádiz) donde todavía persisten molinos. Algunos convertidos en alojamientos rurales, otros en museos, pero persisten. Dudo mucho que todo el conjunto que había en nuestras huertas no fuese digno de musealizar y conservar; me quedo con la incógnita de lo que pasó en el pueblo en estas fechas donde la solución fue quitar de en medio las Villas Romanas y los Molinos y para qué hablar de la transformación del paraje de La Juncá en la piscina municipal. 

Se recuerda que estos restos se encuentran en una finca privada y que el acceso no está permitido sin el consentimiento del dueño. Por otro lado, puede ser peligroso por las oquedades que los restos han generado con su deterioro. No obstante se puede observar desde el camino público.

1. Pdf con la Infraestructura hidráulica rural de la época romana en la provincia de Córdoba.

Se completa con las siguientes entradas:
Los molinos de harina de Fernán Núñez (I)
Los molinos de harina de Fernán Núñez (II)
Los molinos de harina de Fernán Núñez (III)

martes, 30 de noviembre de 2010

Los molinos de harina de Fernán Núñez (III)

Estructuras

1. Molinos
Los textos no dejan claro si fueron cinco o cuatro. Todo parece apuntar a que inicialmente había cinco molinos. Probablemente cuatro se situaban unos paralelos a otros en la loma de la cuesta de las Huertas, justo debajo de La Estacá. La situación es idónea porque el desnivel ayuda al funcionamiento de este tipo de molino. El que queda se situaba próximo a las fuentes, de forma aislada con respecto a los demás.

 Estamos hablando de molinos hidráulicos, es decir usaban agua para hacer girar una rueda que giraba sobre otra sobre la cual se depositaba el trigo u otro cereal y se molía. Para ello había que manipular el agua en una serie de estructuras que detallamos acontinuación. Incluso podía estar conectados unos con otros para aprovechar el agua y seguir haciendo moliendas de manera sucesiva. 

Esquema de un molino harinero hidráulico
Normalmente el molino tiene dos plantas y por eso puede sorprender la altura de los restos que hoy vemos al lado de Prao Molino. En el inferior, llamado cárcava desemboca el canal que trae el agua. Por su parte opuesta a la entrada será  por donde sale el agua una vez realizada su función. En el piso superior o cuarto de molienda contenía las piedras, huecos para la aireación y era la parte más visible.


Los de nuestro pueblo presentan zonas hechas con sillares, con tapial y con ladrillos, como se puede observar en las fotos. En uno de ellos se encontraba el escudo que hoy se puede ver en el interior del mesón del duque y que se atribuye a Don Pedro Gutiérrez de los Ríos Zapata y Mendoza, VI conde o a su hermano Don José Diego Gutiérrez de los Ríos Zapata y Mendoza, V conde. 

Escudo Nobiliario de uno de los Molinos (actualmente en el interior del mesón del Duque)


Los restos se encuentran en muy mal estado de conservación y olvidados.

2. Acequias
En la anterior entrada señalaba con rojo las zonas donde quedan restos de acequias. Algunas de ellas siguen llevando hoy agua, pero no tengo explicación sobre su uso. Su función era transportar el agua desde el Llano de las Fuentes hasta el llano de La Juncá, donde está la actual piscina municipal.

Restos del muro del canal de entrada al molino

Acequia de la Calle Goya (con mucha basura)

3. Represa
Estaría ubicada en el entorno de la piscina municipal, lo que se denominaba La Juncá. La depresión de la zona facilita que se almacene el agua. La no conservación de ningún resto no nos aclara si hubo alguna construcción para retener las aguas. Por fotografías podemos apreciar unos diques de contención. Popularmente se le llamaba El Chilanco.
La Juncá a principios del siglo XX, a la izquierda el Chilanco

Se recuerda que estos restos se encuentran en una finca privada y que el acceso no está permitido sin el consentimiento del dueño. Por otro lado, puede ser peligroso por las oquedades que los restos han generado con su deterioro. No obstante se puede observar desde el camino público. 
Se completa con las siguientes entradas:

Los molinos de harina de Fernán Núñez (II)

Localización

La toponimia, en este caso nos lo pone bien fácil. Según el Sigpac, la zona que comunmente llamamos en el pueblo Las Huertas, está recogida aquí como Los Molinos

También podemos comprobar como el camino que parte de la Nacional 331, justo debajo de los Muebles Miranda se acaba bifurcando en dos. Uno que desciende hasta el Ventojil, y que continúa ladera arriba del cerro de la Montesina, en dirección a La Victoria. 

Por otro lado, tenemos otro que sigue a mano izquierda y que el Sigpac recoge como Camino de los Molinos y que por tanto, conectaría con los cuatro o cinco edificios que se encontraban en esta zona desde el siglo XVII. Este camino termina en la carretera comarcal que va a San Sebastián de los Ballesteros.



Por otro lado tenemos desde la zona de la Cooperativa Abencalez (la Calle Goya) hasta la fábrica de caramelos de Matías, restos de una acequia que va siguiendo la curva de nivel. Donde mejor se contempla es en el final de la calle Goya y justo en frente de la puerta a los pozos de la Piscina Municipal. No estoy seguro pero quizás sean restos de las conducciones que traían el agua de las fuentes y las conducían a la zona de la Piscina para su almacenamiento y así conseguir más caudal para poder mover los molinos. A día de hoy, continúa llevando agua.


Lo que hoy podemos ver son estos restos de acequias y conducciones así como parte de los muros de uno de los molinos.
Para ello no tenemos que descender hasta el camino de los molinos, sino que justo antes de que empiece la bifurcación del camino de las Huertas, a mano izquierda se abre otro camino que llega hasta el "Prao Molino" (Prado del Molino) al que Antonio Ariza y Rafael Naranjo hacian referencia en el artículo del Libro de la Feria. 


 

 

 

 

 

Se recuerda que estos restos se encuentran en una finca privada y que el acceso no está permitido sin el consentimiento del dueño. Por otro lado, puede ser peligroso por las oquedades que los restos han generado con su deterioro. No obstante se puede observar desde el camino público.

Se completa con las siguientes entradas:   

Los molinos de harina de Fernán Núñez (I)
Los molinos de harina de Fernán Núñez (III)
Los molinos de harina de Fernán Núñez (IV)

domingo, 28 de noviembre de 2010

Los molinos de harina de Fernán Núñez (I)

Francisco Gutiérrez de los Ríos, Tercer Conde de Fernán Núñez, vivió entre los años 1644 y 1721. Fue el gran reformador de nuestro pueblo.  No se sabe la fecha exacta pero, el Conde, entre muchas otras obras, construyó unos molinos de harina en el camino de las Huertas.

Tirando de bibliografía he encontrado lo siguiente:


Diccionario Geográfico – Estadístico – Histórico de España y sus posesiones de Ultramar, de Pascual Madoz (Ejemplar del s. XIX de la Biblioteca Municipal)
<<...Comprende 20402 fanegas de tierra de labor, 86 de viña, 1220 de olivar y 36 de huerta; estas son dieciséis, las cuales se hallan en un pago y se riegan con el agua de las fuentes públicas, después de haber servido para que muelan de represa cinco molinos harineros...>> 

Antonio Jesús Luque Cuesta. Heráldica de Fernán Núñez. (Revista de Feria de 2002: Págs. 17 y 19)
<<...Para comenzar el estudio de la heráldica local me ha parecido oportuno llamar la atención de nuestros paisanos sobre el blasón que al día de hoy se halla colocado en el interior del Mesón del Duque, en su lateral derecho, emplazado sobre la puerta que da acceso a los salones donde tienen lugar distintas celebraciones y que están decorados con viejas tinajas que, en el pasado, contuvieron algunos de los mejores caldos de nuestra tierra. Según la información del propio mesonero, este blasón procede de los antiguos molinos que, en su día, pertenecieron a la Casa de Fernán Núñez.El mencionado blasón se remonta a la época Condal de nuestro pueblo, como se deduce de la corona que lo timbra y, para su personalización, parece necesario dar un somero repaso a la genealogía de esta Casa ...>>


Antonio Ariza Naranjo, Rafael Naranjo Ramírez. Las huertas: sus cultivos (Revista de Feria de 2005: Págs. 57 y 59)
<<...Es precisamente en esta estación (verano) cuando las huertas alcanzan mayor protagonismo ya que disponían de agua para el riego. Esta agua procedía del derrame de las fuentes ubicada en el llano, que un primer paso era conducida hasta la “Juncá” (donde se ubica actualmente la Piscina Municipal), allí se almacenaba para poder conseguir un cauce abundante que bajara hasta las Huertas, ya que en este recorrido había tres saltos de agua provocados y cuya fuerza se aprovechaba para mover las piedras de otros tantos molinos con los cuales, tras triturar el trigo se obtenía la harina. El último de ellos que estuvo funcionando se conocía con el nombre de “Molino de los Gazpachos”, ubicado junto al paraje llamado “el prao molino”. El recorrido del agua hasta allí lo hacía a través de una acequia a la que popularmente se le llamaba “La Zanja”, que desembocaba en una alberca situada al principio del llamado “Callejón de las Huertas”, que contaba con cuatro piqueras a través de las cuales se distribuía el agua...>>

Pues con esto, ya hay más que suficiente para ponerse manos a la obra...