martes, 31 de julio de 2012

Los cuadros del tercer conde

El tercer conde de Fernán Núñez, Francisco Gutiérrez de los Ríos y Córdoba quiso dar cuenta de su noble pasado con una serie de proyectos encaminados a ensalzar su apellido y la consecución de algunos títulos reales como el de Grandeza de España. Entre ellos ya hemos hablado aquí del Catálogo historial genealógico de la casa de Fernán Núñez de Luis de Salazar y Castro o los cuadros de los que tratan esta entrada y que por suerte aún se conservan hoy en Fernán Núñez.

En su testamento (en el Archivo Histórico Provincial de Córdoba) se puede encontrar la relación de dichos cuadros, entre otros bienes muebles.  Se ha escrito ya a cerca de estos cuadros, existiendo un excelente artículo por parte del Presidente de la Asociación Cultural Los Ríos o su mención en algún artículo de la doctora Carolina Blutrach. 

Si estos cuadros tuvieron en la figura del conde un mecenas en el siglo XVIII, ahora lo tienen en la figura de la Asociación Cultural de Los Ríos que es la que vela por su integridad, cediendo sus subvenciones para la restauración de los mismos, ya que ni los años, ni los políticos que han ido gobernando Fernán Núñez,  ni el lamentable estado de la que es su casa, el Palacio Ducal, han ayudado a su conservación y mantenimiento, estando algunos en un estado grave de conservación.

 Los autores arriba citados mencionan la importancia de dichos cuadros, de cómo van ligados al palacio o como son la representación de un pasado ilustre que sería mostrado por el conde y sus sucesores en algún salón de audiencias de su fortaleza palacio, hoy, palacio ducal. A parte de los cuadros hay que destacar tres obras de dimensiones mayores que son los dos Árboles Genealógicos y el gran lienzo-retablo que ni siquiera se podía colgar de ninguna de las habitaciones del Palacio por su gran tamaño y que solo era utilizado durante la procesión del Corpus Christi, cubriendo parcialmente la fachada del palacio durante la misma.

Posteriormente los sucesores del tercer conde, como es el caso de Carlos José Gutiérrez de los Ríos, agrandarían dicha colección con otros cuadros. Con el paso del tiempo algunos de estos cuadros saldrían del palacio, otros desaparecerían y otros serían donados a algún museo como en el caso del lienzo-retablo.

 Hoy muchos de ellos podemos visitarlos en el Ayuntamiento de Fernán Núñez, en la zona de la ampliación, subiendo las escaleras si se entra por la Puerta de la Villa o a la derecha si se entra por la puerta principal de la Plaza de Armas. 

 He ido hablando de algunos de ellos a lo largo de las entradas, las cuales enlazo debajo de cada título.

¿Cuáles eran estos cuadros?

Los cuadros se pueden dividir en cuatro grandes series:

1. De temas religiosos:  

La imposición de la casulla a San Ildefonso


San Antonio y otro santo no identificado
San Ignacio de Loyola



El lienzo en el Museo Naval de Madrid, su ubicación actual


2. Paisajes de las posesiones de la casa condal.

Jurisdicción de Abencalez desde el camino que va de Córdoba a La Rambla.
Vista de la torre de La Morena.


 3. Batallas

Participación en la primera conquista de Almería por Fernán Gutiérrez de los Ríos.
Fernando III reparte las tierras de Córdoba entre sus súbditos. 

Reparto de las Behetrías entre Ríos, Osorios y Villalobos.



Participación en el cerco de Sevilla. 

4. Retratos



Segunda condesa Ana Antonia Gutiérrez de los Ríos  Quesada y Argote
Tercer conde Francisco Gutiérrez de los Ríos y Córdoba (paradero desconocido)
Tercera condesa (consorte) Catalina Zapata 
(ambos cuadros encargados por el tercer conde tras su matrimonio) 
 Tercer conde de Barajas Antonio Zapata (padre de Catalina Zapata)
Tercera condesa de Barajas (consorte) Ana María de Silva
(padres de Catalina Zapata) 
Personaje desconocido: ¿Felipe III?

A pesar de que conocemos su fin y quién las mandó hacer, poco sabemos de la autoría. Casi todas corresponden a los siglos XVII y XVIII. En el caso de la serie de las batallas, según algunos autores, fue pintada por el cordobés Antonio del Castillo, y según otros historiadores fueron realizadas por algún pintor de la corte madrileña, basándose en que existen unos grabados semejantes que quizás fueron usados como bocetos por el pintor de los cuadros.

El lienzo retablo fue pintado por Francisco de Meneses en torno a 1690.

Todos estos cuadros quedaron vinculados al mayorazgo del condado de Fernán Núñez y vizcondado de Abencalez y por ende, en su sede, la fortaleza palaciega de Fernán Núñez, que fue destruída en el año 1755 por el terremoto de Lisboa. De dicha catastrofe salieron ilesos y volvierón a tener un lugar destacado en  el Palacio construído años después por el VI Conde Carlos José Gutiérrez de los Ríos Rohan y Chabot y que sustituía a la fortaleza de sus antepasados.


 · Información editada procedente de:
-Testamento de Don Francisco Gutiérrez de los Ríos, III Conde de Fernán Núñez. ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE CÓRDOBA. 
-PDF de una sesión del Coloquio Internacional sobre Mujeres e Historia:  Acercamiento a la entidad aristocrática a través de la construcción de la memoria familiar: CASA DE FERNÁN NÚÑEZ. Carolina Blutrach Jelín.
- Las Pinturas del Palacio de Fernán Núñez. Antonio J. Ariza Serrano.

viernes, 27 de julio de 2012

Exposición Etnográfica de Aperos de Labranza

Cartel de la Exposición
En los Jardines del Palacio Ducal se pude visitar, desde el 17 de julio al 18 de agosto (de feria a feria, que Fernán Núñez conserva las dos) una exposición sobre aperos de labranza y útiles tradicionales. 

Vista de la fachada posterior del Palacio y los Jardines. Juan Jesús Molero
Una amplia colección que ser reparte por las terrazas inferiores del jardín ducal. Tan solo la extraña combinación de mezclar los aperos de labranza de los súbditos con el lugar de recreo de los duques, hace ya sugerente su visita. Me parece una gran idea dar utilidad y así poder abrir de nuevo este espacio.

Tercera terraza del Palacio
En ella podemos encontrar todos aquellos útiles que nuestros antepasados usaban en las faenas del campo gracias a Antonio Ariza Naranjo y Rafael Naranjo Ramírez que han rescatado y guardado estos instrumentos que eran usados para sacar de la tierra los mejores frutos cada año, siempre con la ayuda de los animales: bueyes, mulos y burros.

Utiles para los pozos

Cencerros y tijeras

Ubio (yugo de bueyes y mulas) de la casa ducal

Distintos tipos de medidas para sembrar cereales: almudes y tazas

Cántaros, planchas y otros útiles domésticos
A parte se puede encontrar otros instrumentos relacionados con la vida diaria de inicios del siglo pasado como candiles y otras curiosidades que completan esta visita al pasado más reciente.

Existe la posibilidad de realizar visitas guiadas, para ello hay que ponerse en contacto con el concejal de  Cultura (Alfonso Tejederas) en el teléfono 957380087 extensión 25. El horario normal de visita es de 21 horas hasta la media noche.

Yo ya realicé la visita, con el mejor de los guías que puedo tener: mi propio padre. El, cercano ya a los 70 años, recuerda como no hace tanto tiempo usaba cada uno de aquellos útiles en sus labores diarias de sol a sol desde que era niño.

Desde aquí animo a todos a que os acerquéis con vuestros mayores y disfrutéis de sus recuerdos, conociendo cómo era la vida en el campo no hace más de 50 años.

Otros enlaces:

martes, 10 de julio de 2012

El reparto de Valdeconejos

Francisco Gutiérrez de los Ríos y Córdoba, tercer conde de la Villa de Fernán Núñez se retiró de la vida militar en el año 1706 y en lugar de trasladarse a la corte madrileña, decidió pasar sus últimos años en Fernán Núñez, probablemente porque seguía empeñado en sacar adelante al pueblo que le daba su mayor título. La mayoría de los historiadores y cronistas coinciden en que, Francisco de los Ríos, marcó un punto de inflexión en la vida y población de Fernán Núñez, tal es así que, todavía hoy, quedan restos de sus grandes reformas.

Busto de Francisco Gutiérrez de los Ríos, del escultor flamenco Nicolaes Millich
Durante sus años como señor de la Villa, esta resurgió pasando de menos de cuatrocientas personas a tener más de mil quinientas, según los censos de la época y ello se debió en parte a un reparto de tierras conocido como Cesión Enfitéutica, el cual voy a tratar de explicar, gracias a un artículo de José Naranjo Ramírez, profesor de la Universidad de Córdoba y Académico Correspondiente de la Real Academia de Córdoba, que podeís descargar en el pié de página (o de pantalla) de esta entrada. 

Según cuenta José Naranjo en sus investigaciones, el tercer conde decide usar como campo de pruebas sus dominios en Fernán Núñez, para un nuevo sistema de arrendamiento de la tierra que nunca se había dado en Andalucía: las cesiones a largo plazo o de tipo enfiteutico, frente a otro tipo de arrendamiento de tipo corto que no duraba más de tres, cuatro o como mucho seis años. Este último suponía una renovación de contratos y por tanto, aumento de las rentas por su actualización, frente a los arrendamientos a largo plazo donde las rentas van a mantenerse estables con el tiempo y las fanegas/aranzadas (los dos sistemas de medida de los terrenos) arrendadas van a poder ser heredadas de padres a hijos o hasta vendidas a otros. El coste era de diez reales anuales por aranzada, precio que se mantuvo hasta 1982 y que lógicamente, en fechas tan recientes ni se pagaba, por la ridícula suma que era.
El lugar elegido para llevar a cabo esta prueba fue el antiguo cortijo cerealista de Valdeconejos, del cual actualmente no quedan restos, probablemente porque la casa principal o hacienda fue abandonada una vez realizado el reparto de las tierras a los habitantes de Fernán Núñez o porque nunca llegó a tener hacienda, por la proximidad a la fortaleza condal y señorial.  Este pago de Fernán Núñez linda al sur con la villa,  al oeste con la carretera de la Estación, donde se ubica una loma con el mismo nombre, al este con el arroyo de la Huertezela y el pago de los Almendrales y al norte con el término de Montemayor (pago de La Zargadilla) y con el pago fernannuñense de Mudapelo.

Mapa del Sigpac

Valdeconejos: vistas desde la Barriada de El Higueral

Es un pago con una gran riqueza arqueológica de época romana, pero de esto ya hablaremos más adelante.

Gran mosaico encontrado en el pago de Valdeconejos
 Gracias al catrastro del Marqués de la Ensenada conocemos los pormenores de los cultivos y aprovechamientos de este reparto. Parece ser que el conde establece la obligatoriedad de plantar dichas fanegas de olivar para hacerlas rentables, por el tipo de suelo y asegurar la rentabilidad de los molinos de propiedad condal instaurados en dicha villa.

Vista de Fernán Núñez desde Valdeconejos
 De todas las propiedades condales en Fernán Núñez estas tierras cedidas suponían el 67% prácticamente y se habían convertido en un mosaico compuesto por un total de 182 parcelas, algunas llegaban a alcanzar las 10-12 fanegas, pero lo más normal es que fueran de 4 a 8.

Camino que atraviesa Valdeconejos: parcelas combinando olivar, cereal y pipas de girasol.
Todo esto se tradujo en el acceso a estas tierras de una cantidad importante de humildes campesinos locales que unieron los beneficios extraídos de estas parcelas a las de los arrendamientos cortos, permitiendo un ahorro y un nivel de ingresos bastante satisfactorio en el seno de este colectivo, hasta el punto de ser este el inicio de una numerosa burguesía agraria que daría el paso hacia el arrendamiento de los cortijos de términos limítrofes,  para su explotación, como los de Córdoba o La Rambla. Familias enteras se trasladaban de Fernán Núñez a estos cortijos, en busca de nuevos jornales, volviendo solo los fines de semana o en las fiestas, y muchas veces era para ocuparse de sus hazas arrendadas al conde/duque. Esto se mantuvo con el tiempo en los dos siguientes siglos, y así ocurrió por ejemplo con la mía que hasta los primeros años de los setenta vivía en el Cortijo de San Ildefonso de Villafranquilla.

La calle Angel Espejo, lugar donde se residía la burguesía agraria.
 Con el tiempo todo esto se extendió también a los arrendamientos de corto plazo de la Casa Condal y luego Ducal, es decir, se optó por no revisar las rentas y por implicar al agricultor como si la tierra fuese de su propiedad, permitiendo su venta y heredad de padres a hijos.

Finalmente en 1982 el señorío, condado y ducado de Fernán Núñez desaparece pero su término no es un término latifundista donde hay pocos propietarios, siguiendo el estilo latifundista imperante en Andalucía, sino un mosaico de pequeñas explotaciones,  gracias a esa implantación enfiteutica del siglo XVIII impuesta por Francisco Gutiérrez de los Ríos.

¿Este término minifundista es fruto de la casualidad o fruto de las intenciones del tercer conde?

El tercer conde, Francisco Gutiérrez de los Ríos dejó en su libro El Hombre Práctico algunas impresiones que nos ayudarán a desvelar esta pregunta, pero habrá que dejarlo para más adelante.

Fueron muchas las familias de fernannuñenses que con esas faneguillas o hazas arrendadas pudieron mantener a sus miembros o complementar los jornales ganados segando trigo o garbanzos, cogiendo remolacha o en el algodón desde el siglo XVIII hasta fechas recientes. Y todavía hoy, somos muchos los que terminamos la jornada laboral y nos vamos al tajo a recoger la aceituna, a sembrar el trigo, los garbanzos,  recoger las papas o las jabas que sembramos en estas tierras, cortar varetas, podar...  Al principio a regañadientes pero luego, cuando recoges los frutos, sientes la recompensa. La misma que tus antepasados sentían, esa recompensa que va en la tierra impresa y de la que te impregnas solo gracias al fruto del trabajo, al día a día - quizás ahora semana a semana por la mecanización-

La tierra nos trae los recuerdos de nuestros antepasados, de sus fatigas por sacar adelante a su familia y sus alegrías por conseguirlo, porque está claro que lo consiguieron, por eso hoy estamos aquí los 9736 (más los que están lejos) habitantes de Fernán Núñez.




 · Información procedente de:
NARANJO RAMÍREZ, J. 1992. Enfiteusis en Andalucía: La villa de Fernán Núñez (Córdoba), en El medio rural español. Cultura, Paisaje y Naturaleza. Homenaje a Don Angel Cabo Alonso. Salamanca: Universidad de Salamanca. pp. 445-460. [en la red]

· Enlaces relacionados:
Introducción sobre Francisco Gutiérrez de los Ríos y Córdoba, tercer conde de Fernán Núñez.
Breve biografía de Francisco Gutiérrez de los Ríos
Las reformas de Francisco de los Ríos en Fernán Núñez (I)
Las reformas de Francisco de los Ríos en Fernán Núñez (II)
Las reformas de Francisco de los Ríos en Fernán Núñez (III)
Las cartas del tercer conde de Fernán Núñez
El Hombre Práctico
Las Dieciséis Huertas de Fernán Núñez

jueves, 5 de julio de 2012

Las Dieciséis Huertas de Fernán Núñez

Francisco Gutiérrez de los Ríos y Córdoba, tercer conde de la Villa de Fernán Núñez heredó en 1662 el título y falleció en 1721. En estos 59 años sometió  a la población a incesantes impuestos, que tuvieron como contrapunto una serie de políticas que favorecieron el crecimiento demográfico y una mejora en la calidad de la vida de nuestros antepasados.  En el año 1679, este conde, ante el poco caudal del arroyo Ventojil, afluente del Guadajoz reunió todas las aguas dispersas de las distintas fuentes de la villa y las dirigió de forma que tras mover varios molinos harineros terminaran regando dieciséis huertas, treintaseis fanegas de tierra, establecidas en la margen derecha de dicho arroyo, en parte de las tierras de su vizcondado de Abencaes, concretamente las que lindaban con sus pagos de La Estacada del Pozuelo y Matallana. Estas tierras pasarían a formar un nuevo pago que se llamaría Las Huertas del Conde y posteriormente Las Huertas del Duque

Las dieciseis huertas, desde la Carretera a San Sebastián de los Ballesteros
 Las huertas fueron arrendadas, al igual que las tierras de varios cortijos de propiedad condal, en pequeñas parcelas que se transmitían de padres a hijos. Con la llegada de la democracia, tras una compra simbólica, las tierras pasaron a manos de las familias que las cultivaban desde aquellos inicios.

A raíz de su creación, otro pago hortelano, más antiguo, situado al noreste justo debajo del pago de El Higueral, contiguo al de Valdeconejos, fue abandonado, dejándose por perdido, pasándose a llamar Las Huertas Perdías, donde hoy se ubica la fuente de los Gitanos o de las Huertas Perdías.

La Fuente de los Gitanos, en el año 1992. Fotografía de Fernando Serrano.

Plano de localización
 Cuenta Crespín Cuesta en su libro Piedras y Cruces que las huertas de nuestro pueblo no son solo interesantes por su belleza o valor agroalimentario (en decadencia por desgracia) sino porque tienen algo típico y propio de ellas: la Alcaldía.

Una institución centenaria que, al igual que el Tribunal de las Aguas de Valencia, entiende en cuestiones de su propia y exclusiva jurisdicción. Ante la Alcaldía de las Huertas acuden los huertanos, en litigio por cuestiones de agua o lindes, y el Alcalde, asistido de uno o varios vecinos hortelanos,  designa, juzga y falla sobre el pleito, no acudiéndose a la justicia ordinaria, sino es en caso de que la sentencia se crea injusta o se dañen los intereses de alguno de los litigantes.

Esta institución creada en fecha inmemorial en Fernán Núñez, se ha mantenido en el tiempo hasta fechas recientes, de hecho hoy día no existe la figura como tal del alcalde pero si que hay un hortelano que se encarga de administrar el agua y coordinar las juntas que los hortelanos realicen por motivos como la reciente propuesta de intentar que el agua de la depuradora municipal se dirija hasta las mismas.

Las Huertas. Fotografía de Juan Luis Yuste.
Los productos de las huertas de Fernán Núñez llegaron a ser muy conocidos y apreciados, alcanzando fama a nivel provincial, como en el caso de los pimientos. Las frutas y hortalizas se vendían en la Plaza de Armas y posteriormente, en el Mercado de Abastos de la calle Miguel Hernández, conocido como La Plaza. Hoy son pocas las huertas que quedan y el olivar se ha hecho presente en la mayoría de ellas e incluso podemos ver plantaciones de palmeras.

Las huertas han dejado una huella imborrable en sus más de trescientos años de historia en nuestro pueblo, modificaron nuestro término creando nuevos topónimos como el Callejón de las Huertas o La Cuesta de las Huertas que es como todo fernannuñense conoce a la cuesta de la nacional 331, que ahora conecta nuestro pueblo con la autovía A45, y que era la puerta de entrada para todos los pueblos de la comarca de la Campiña Sur.
 
El inicio de la Cuesta de las Huertas,  la A45, el Monte la Mata y al fondo, Sierra Morena










  · Información editada procedente de:
Piedras y Cruces. Francisco Crespín Cuesta
Antonio Ariza Naranjo, Rafael Naranjo Ramírez. Las huertas: sus cultivos 

miércoles, 27 de junio de 2012

La Cruz de los Desamparados (II)

La Cruz: Una de las claves para localizar Abencaes

La aldea de Abencaes, el señorío de Abencales, el vizcondado de Bencalis, la torre de Abencalez... todos estos nombres han designado a través de documentos y textos un mismo lugar: un término muy próximo al actual Fernán Núñez, en donde existía una aldea con iglesia y torre defensiva. 

Es tan importante para Fernán Núñez que el escudo del pueblo representa a la torre de esta aldea en unión con la de Fernán Núñez de Témez, en un claro ejemplo de que sin esta aldea jamás hubiese existido el Fernán Núñez actual, tras aquella razia de 1382 que la destruyó y asoló a los habitantes, teniendo que refugiarse y trasladar posteriormente sus viviendas en torno a la torre-fortaleza de Fernán Núñez.


Como vimos en la anterior entrada, la Cruz de los Desamparados presentaba una relación directa con dicha aldea. Pero hoy día son muchas las incógnitas que rodean a  Abencaes y la principal es cual fue realmente su ubicación.

La tradición y algunos documentos, pero por desgracia no la arqueología, la sitúan al oeste del pueblo actual. Uno de estos restos que nos la sitúan es la Cruz de los Desamparados, en concreto la lápida de la reconstrucción de 1717, conservada en la capilla de Santa Marina de la Parroquia del mismo nombre, donde reza: 

<<...a una pastora que rezando pastaba algún ganado en este sitio por donde entramos al lugar de Abencalez, habitado por cristianos mozárabes, en tiempos de moros...>>

Lápida de la antigua cruz de los Desamparados (Parroquia de Santa Marina)
 No cabe duda que esta cruz marca el inicio del término de Abencaes y por tanto, el lugar donde se ubicaban las casas, la iglesia y la torre de dicha aldea. El dilema que presenta es la dirección que debe  marcar, pues no nos dice acerca del sentido a seguir: si hacerlo mirando desde la cruz hacia Fernán Núñez o lo contrario, mirando desde el pueblo hacia el extrarradio. Es por ello que la frase <<sitio por donde entramos al lugar de Abencalez>> marca dos posibilidades y por tanto, dos ubicaciones diferentes para Abencaes.

1) La  inscripción de la Cruz indica que el inicio de Abencaes es hacia el oeste.

Según esta versión, el inicio de las casas de la aldea estaba en los pagos de San Isidro y La Estacada, conocido como Trance del Pozuelo, por discurrir por allí una colada conocida como la del Pozuelo, que a su vez debe su nombre a una fuente llamada del Pozuelo (hoy carretera a San Sebastián de los Ballesteros)

Como contrapunto hay que decir que es una zona donde solo se tiene constancia arqueológica de restos romanos.
Como ventaja que dista kilómetro y medio de la antigua fortaleza de Fernán Núñez, distancia que el fatídico día de la razia impide a muchos de los habitantes de Abencaes llegar a la fortaleza de Fernán Núñez para su defensa y protección.

Esta hipótesis es apoyada por un documento expedido por el tercer conde Francisco Gutiérrez de los Ríos que declaraba cambiar al Consejo de la Villa unas tierras situadas en el pago de El Berralejo, por otras que el Cabildo poseía en el trance del Pozuelo, citando literalmente hacía referencia a estas tierras como aquellas donde estuvo la aldea de Abencales

El círculo rojo es la cruz de los Desamparados y el perímetro su posible término y ubicación

2) La inscripción de la Cruz indica que el inicio de Abencaes es hacia el este.

Esta tesis fue sostenida por Crespín Cuesta diciendo que Abencaes estaba constituido por viviendas diseminadas que se extendían por la parte vieja de la actual población (extremo norte de las calles Puerta de la Villa, Colón y San José), la Ronda de las Erillas, la Juncada (actual piscina municipal) y el cerro del Calvario. Así lo demuestran los restos árabes encontrados en dichos lugares y que la lápida no especifica el sentido en el que debemos entrar al paraje. Crespín sostiene que esos terrenos fueron parte del trance del Pozuelo, hasta ser separadas por la construcción de la Carretera Nacional que fraccionó la zona.

La distancia de aquí a la antigua fortaleza de Fernán Núñez es solo de una media de 600 metros. Quizás demasiado cerca, siendo este su único punto en contra.

Círculo morado, ubicación de la fortaleza de Fernán Núñez. En rojo, Cruz de los Desamparados y perímetro de Abencaes
Por ahora no sabemos quien tiene la razón en todo este tema, solo queda esperar que el tiempo arroje algo de luz en la ubicación de Abencaes y resuelva todas las incógnitas que hay en torno a esta misteriosa aldea mozárabe que fue el inicio de nuestra villa.


  · Información editada procedente de:
Piedras y Cruces. Francisco Crespín Cuesta
Historia de la Villa de Fernán Núñez. Francisco Crespín Cuesta.

· Entradas relacionadas: 
La Cruz de los Desamparados (I)

jueves, 14 de junio de 2012

La Cruz de los Desamparados (I)

Ubicación, tradición y leyenda




La cruz de los Desamparados

En el año 1382 no existía Fernán Núñez como pueblo, sino que en su término actual se encontraba una fortaleza en el lugar donde hoy se ubica el Palacio Ducal y una población llamada Abencaez, a unos pocos kilómetros de dicho castillo.  La población se encontraba mal fortificada, pues su torreón había sido desmontado para la construcción de otras estructuras como el Castillo de Montemayor.  

Ambas unieron sus señoríos con una boda entre la Casa de Haro (que ostentaba el Señorío de Abencaez) y los Fernández de Córdoba (que poseían la fortaleza de Fernán Núñez). Ambas posesiones pasaron a manos de los Gutiérrez de los Ríos y perduraron en su familia hasta el siglo XIX (más de cinco siglos). 

Las huestes del sexto señor de Fernán Núñez y Abencalez, Diego Gutiérrez de los Ríos y García de Aguayo se encontraba en ese año de 1382 con las de su cuñado Alonso Fernández de Montemayor combatiendo en Portugal. Por tanto, las fortalezas de Fernán Núñez y Montemayor, así como la población de Abencaes se encontraban sin defensa. 

Bajo estas circunstancia Mohamed V, del reino de Granada hizo una incursión por la campiña, aprovechando el inicio de la recolección de la cosecha y que no se encontraría con resistencia alguna para asaltar nuestras poblaciones. 

La tradición cuenta, según el doctor Gómez Bravo, que estando una zagalilla apacentando sus ovejas en un lugar donde se cruzan el camino del Pozuelo (hoy carretera de San Sebastián de los Ballesteros)  con el que procede de la Puerta de la Villa (procedente del actual Palacio Ducal, antes fortaleza) se le apareció una joven muy bella que le instó a que avisase a los habitantes de Abencaes a que los nazaríes se acercaban para saquear el lugar y llevarse cautivos a muchos de ellos.  Así mismo se le hizo hincapié en que sacase la imagen y objetos de valor d ela iglesia de la aldea y se trasladasen a la vecina fortaleza de Fernán Núñez que soportaría bien dicho ataque.

La aparición, que según la tradición, era Santa Marina de Aguas Santas, después de su advertencia pidió que fuese nombrada patrona del lugar y dejó constancia de su presencia, haciendo brotar de la tierra un manantial y dejando su cruz clavada en aquel sitio.

Al poco tiempo, tuvo lugar el ataque musulmán. El pueblo de Abencaes fue destruido, pero el castillo de Fernán Núñez resistió, obligando a Mohamed V a levantar el cerco sin reducirlo, gracias a la actuación heroica de aquellos vecinos trasladados desde Abencaes.

La cruz clavada en la tierra, fue nombrada por la gente como "de los Desamparados", por el desamparo en el que se encontró el pueblo de Abencaes. Dicha cruz fue colocada sobre un pilar de dos varas de altitud (más de metro y medio) y por un lado dicho pilar tenía la imagen de Jesucristo y por otro la representación de la aparición de Santa Marina. Esta cruz duró hasta 1717.

Fue en ese año de 1717 cuando el tercer conde de Fernán Núñez y vizconde de Abencaes, Francisco Gutiérrez de los Ríos, (décimoctavo señor) mandó edificar un nuevo humilladero, con cruz y fuste de mármol rojo de Cabra. A su pie hizo colocar una lápida con la siguiente inscripción:

Es tradición inconclusa haberse aparecido la Gloriosa Virgen y Mártir Santa Marina, la que llaman de Aguas Santa en Galicia, muy venerada por su patrono, Don Fernán-Núñez de Témez, a una pastora que rezando pastaba algún ganado en este sitio por donde entramos al lugar de Abencalez, habitado por cristianos mozárabes, en tiempos de moros, ordenándole que fuese prestamente al lugar y dijese que los moros irritados, habían de venir a destruirlo y que asegurasen los sagrados vasos e imágenes en la villa de Fernán-Núñez que ya estaba fortificada. Entonces rompiéndose milagrosamente una peña, quedó abierto el pocito que se llama desde entonces de Santa Marina, y su agua entra por su pie en el humilladero, sin haberse agotado su caudal; que la nombrasen Patrona de Fernán-Núñez como se hizo inmediatamente, asegurando que por su intercesión no permitiera nuestro Señor que hubiese peligro en Fernán-Núñez y que se librarían de muchas enfermedades los que usasen fervorosamente de aquel agua y pocito, como reliquia de la Santa. Todo lo cual se ha verificado por la experiencia de mas de cuatrocientos años, y lo acredita el busto de la pastora con el rosario en la mano y corona de resplandores, que en esta Santa Cruz se ve, puesta poco tiempo después. En cuya memoria y por devoción hizo el Excelentísimo Señor Conde de Fernán-Núñez, Señor de esta villa y la de Abencaez, que esta lápida se pusiese a quince de Abril de 1717.

Con esta restauración se resucitó la fé de los vecinos por la cruz, creándose también la ermita del Calvario, que hipotéticamente pudo llamarse en un principio "de Santa Marina" para que se celebrasen oficios en cualquier época del año.

Esta segunda cruz perduró hasta la Guerra Civil, donde fue destruída. De ella solo se conservó la lápida que se transcribe anteriormente. Fue conservada por el párroco Antonio Jurado y posteriormente por el escultor Juan Polo, que la cedió para que fuese colocada en la capilla de Santa Marina de Aguas Santas de la iglesia de la misma advocación, en Fernán Núñez. El 18 de julio del 2000  fue inaugurada.

Capilla de Santa Marina, en la Parroquia de Santa Marina de Fernán Núñez
Placas conmemorativas en dicha capilla


Lápida procedente de la restauración del siglo XVIII
La cruz fue restaurada en los años 80, que es la que hoy podemos contemplar. Tiene una placa en su base con la inscripción: "Cruz de los Desamparados, commemorativa"

La cruz de los Desamparados, hoy día
 Esta historia es el inicio del pueblo de Fernán Núñez como tal, pues casi todos los vecinos de la aldea se trasladaron al entorno de la fortaleza de Fernán Núñez.


  · Información editada procedente de:
Piedras y Cruces. Francisco Crespín Cuesta

jueves, 24 de mayo de 2012

La ermita del Calvario (II)


LAS ERMITAS DEL CALVARIO
En esta entrada vamos a estudiar la evolución de la ermita a lo largo del tiempo, o mejor dicho, como ha ido cambiando el edificio con el paso de los siglos y las ampliaciones y reconstrucciones a las que ha sido sometida.

En primer lugar, de aquella primera ermita del siglo XVIII, no se conserva mucho en cuanto a bienes inmuebles, pero si que se conservan las dos joyas más importantes de la Semana Santa de Fernán Núñez, sobre todo por su antigüedad: el Cristo del Calvario en su Humildad, quizás anteriormente denominado Cristo de la Expiración y María Santísima del Tránsito, copatrona de Fernán Núñez, ambos del siglo XVIII.

Por tanto, la ermita siempre ha estado ubicada en el mismo sitio, pero han sido varias sus reconstrucciones.



1ª Ermita: ¿1721 - Previo a la Guerra Civil?
 Quizás aquella ermita inicial del XVIII duró hasta los años previos a la Guerra Civil, donde fue incendiada y destruída. Y digo quizás, porque no encuentro ningún dato sobre como fue el siglo XIX ni tampoco si fue o no incendiada en el previo a la guerra. Su fachada era muy sencilla, con espadaña y una veleta del estilo de la  cúpula del crucero de la iglesia de Santa Marina y las torres del palacio ducal. Su puerta no era de grandes dimensiones y se encontraba enmarcada por una moldura sencilla. En su lado izquierdo tenía la casa del santero, que se encargaba de su cuidado y del tañido de las campanas.
Aquí es donde se mezclan las leyendas sobre el porqué se salvaron las imágenes religiosas anteriormente nombradas, parece ser que los vecinos del pueblo acudieron en los días previos a su incendio y las guardaron en sus casas hasta el final de la guerra.

2ª Ermita: tras la Guerra Civil.
En la guerra, las ermitas de La Caridad, la parroquia de la Veracruz y por supuesto, la ermita del Calvario, fueron reparadas. Y esta reparación afectó de lleno a la fachada de la ermita. Se le hizo un frontón encima de la puerta principal con una cruz que remataba el conjunto. La puerta tenía unos adornos de madera con figuras geométricas y se le añadió una nueva veleta. Pasaron los años y en unas décadas la ermita comenzó a desmoronarse, primero el lateral izquierdo y la casa del santero, posteriormente la espadaña y la puerta, como dejan testigo las múltiples fotografías. 


Primer desplome de la ermita
Segundo desplome
Durante este periodo las imágenes son trasladadas a la ermita de la Veracruz. 
Finalmente en los años ochenta la Hermandad del Calvario se hace cargo de la ermita y realiza su reconstrucción. 
3ª ermita: desde los años ochenta hasta hoy.
La actual ermita del Calvario es también muy diferente en cuanto a sus  edificios antecesores. En primer lugar en una primera fase, la de los años ochenta, se reconstruye siguiendo el estilo de la ermita inicial o primera ermita, con una portada sencilla, pero se conserva en su fachada la veleta y la cruz que remataba el frontón de la segunda ermita. La casa del santero ya no se encuentra en el ala izquierda y su espacio se usa para hacer más amplia la ermita.  

La ermita a finales de los noventa
A partir del dos mil se le realiza una ampliación posterior que cambia su aspecto por completo, adosándole un torreón en su lado izquierdo para facilitar la salida de los pasos procesionales en Semana Santa y una nave posterior para la estancia de estos pasos y la realización de celebraciones religiosas como la romería de San Isidro. También se realiza una verja en el límite con la carretera de San Sebastián de los Ballesteros (antigua Colada del Pozuelo) y se asfalta el camino desde la verja hasta la ermita, anteriormente de arena.

La ermita actualmente
Veleta actual

Cruz encima de la puerta principal


De esta manera intento resumir la evolución de la ermita en sus trescientos años, y esperemos que nos siga acompañando durante mucho tiempo como parte del paisaje de nuestro pueblo.



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