martes, 28 de septiembre de 2010

El Acueducto de la Huertezuela

En la revista de la Feria de 2009 venía un artículo donde se contaba la historia del Monte La Vieja, barrio al cual pertenece gran parte de mi familia. En el mismo se hablaba un par de líneas sobre el acueducto, sin referencias bibliográficas, y añadía que es popularmente conocido por Los Arcos.  He estado preguntando en el foro, visitándolo e intentando encontrar algo de información concreta y clara sobre el mismo.

La verdad, la búsqueda es poco fructífera y simplemente puedo hablar sobre lo que he observado e intentar hacer una teorías sobre el mismo, más bien, mirar a su alrededor e intentar buscar un origen. Así que empezaremos por el principio, su posible origen romano, su posible pasado árabe o bien que sea una construcción de la época moderna.

Imagen del Sigpac con la longitud actual superficial de la estructura
Actualmente se encuentra más oculto y el acceso es más difícil que años atrás. Igualmente, si alguien que lea el blog tiene algo más de información ruego que me escriba un comentario y así sea una labor conjunta, que siempre es mejor que una individual.


 
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viernes, 17 de septiembre de 2010

La Batalla del Campo de la Verdad (IV)

Y a parte del recuerdo de las campanas de la catedral, como no, el linaje de los Gutiérrez de los Ríos, no olvidó tal hazaña. Además, Diego Gutiérrez de los Ríos y García de Aguayo, esposo de la hermana de don Alonso Fernández de Montemayor, y sexta señora de Fernán Núñez y Abencalez, doña Inés Alonso de Montemayor, se encontraba en el momento de la batalla en la ciudad, acompañado a su cuñado y participó de forma activa en la batalla. Don Diego fue el primero de los señores con el apellido de los Ríos, que nos acompañarán durante muchos siglos a sus sucesores y el fundador de lo que hoy conocemos como villa de Fernán Núñez, tras la destrucción de Abencalez unos veinte años después.


Para conmemorar tal hecho los Gutierrez de los Ríos contaban con este cuadro de aproximadamente 2,50 x 1,85 metros. Su autoría está en debate, y por un lado se discute si es una obra del maestro cordobés Antonio del Castillo o por otro, fueron llevados a cabo por un pintor de la corte madrileña. Actualmente ha sido restaurado por el Ayuntamiento de Fernán-Núñez gracias a la colaboración de la Asociación Cultural Los Ríos.
 

Con esta entrada termino de hablar sobre la batalla. Lógicamente estas cosas llevan su tiempo, organización y sobre todo, buenas fuentes, así que dejo esta para quien quiera leer más.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

La Batalla del Campo de la Verdad (III)

Una vez tenemos a los protagonistas y sus circunstancias  llegó el momento de la batalla:
Parte de la Muralla del Alcázar que daba al Guadalquivir

La iniciativa la tomó el ejército de Pedro I y su aliado el sultán, Mohamed V. Este tomó la Calahorra, cruzó el puente y llegó hasta las murallas del Alcázar viejo consiguiendo hacer brecha y penetrar, donde colocaron sus pendones. Pero llegó la noche y se detuvieron. El hecho de que la ciudad contase con distintos recintos amurallados dentro de la misma permitió que gran parte de la ciudad se mantuviese aún sin conquistar. Y al amanecer la situación cambió. El miedo a la cruel muerte que le podía dar a las mujeres y niños hizo que la población se enfrentase con valentía frente a los milicianos y consiguió echarlos fuera del Alcázar Viejo.

Detrás de la muralla se encontraba don Alonso Fernández de Montemayor y su madre, la que fuese quinta señora de Fernán Núñez y Abencalez, doña Aldonza de Haro. Quizás por celos y envidias comenzó a correrse el rumor de que podía traicionar a la ciudad a cambio de una generosa oferta del Rey Pedro hacia el mismo provocándose la situación descrita, en la anterior entrada (I) que dió nombre a dicha batalla, donde su madre le preguntaba delante de toda la ciudad si realmente iba a manchar su linaje.

Y don Alonso salió hacia el puente romano para recuperar la Calahorra. Le acompañaban los piconeros de la ciudad, que le dan el otro nombre a esta batalla, Batalla de los Piconeros. Según las crónicas tuvieron un papel decisivo para la victoria, pues con sus hocinos rompían las monturas del ejército de Pedro I.
Hocinos
Don Alonso mandó destruir los dos arcos finales del puente una vez hubo conquistado La Calahorra de nuevo para la ciudad, de manera que impedía el regreso del ejército en caso de retirada de las tropas y su refugio en las murallas de Córdoba, y por otro lado, acallaba rumores nuevamente de su supuesta entrega.

Últimos arcos próximos a la Calahorra
 Tras la durísima batalla, consiguieron la victoria y volvieron a la ciudad pasando por el vado próximo al Arenal y desde ese momento se denominó Vado del Adalid.. Cuenta la tradición que la noticia de tan horrible derrota llegó al rey de Granada, cuando estaba cenando en su campamento y al oír aquel relato exclamó: ¡Amarga cena me han dado!, de donde viene el nombre del Poligono Industrial que todos conocemos y que anteriormente fue un cortijo. Para recordar la hazaña el Cabildo le otorgó el doble de cepa (tocar las campanas de la Catedral) a todos los fallecidos de descendientes de aquella gesta. Primero solo para los descendientes de los hombres (ofrecido en 1368) y más tarde también a los descendientes de las mujeres (1504)

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La Batalla del Campo de la Verdad (I)
La Batalla del Campo de la Verdad (II)
La Batalla del Campo de la Verdad (IV)

martes, 14 de septiembre de 2010

La Batalla del Campo de la Verdad (II)

Para poder entender esta batalla es necesario regresar al siglo XIV y partiremos de Alfonso XI, rey de Castilla, que se encuentra curiosamente enterrado en Córdoba, en la Real Colegiata de San Hipólito. Alfonso XI tuvo dos esposas. Con la primera tuvo al futuro rey Pedro I, apodado el Cruel o el Justiciero, dependiendo de a quién agradase. Con la segunda tuvo al futuro Enrique II. La lucha por la posesión de la Corona llevó a ambos hermanastros a entablar batallas a lo largo y ancho de Castilla. Para ello hacían alianzas con otros reinos adyacentes como el Reino de Granada, que en esas fechas era gobernado por el sultán Muhamad V.

Tumba de Alfonso XI en San Hipólito

El futuro Enrique II, se hizo con los favores de muchos de los cordobeses, según las crónicas, por el mal trato de Pedro I a sus habitantes y este último acampó sus fuerzas, junto con las del sultán granadino en las faldas de la cuesta de los Visos. Los habitantes viendo lo que se avecinaba, decidieron enviar emisarios para que se librasen niños, ancianos y mujeres de las secuelas por la ofensa cometida, a cambio de entregar las llaves de la ciudad. Y según las crónicas la respuesta del apodado El Cruel fue la siguiente, refiriéndose a las mujeres:

¡Después de hacerlas cautivas, las que lo merezcan serán cedidas como esclavas a mis aliados! Otras pasarán a ser de plena propiedad  y uso de mis guerreros y las que a mí me apetezcan serán pasadas a cuchillo. ¡Cuando tome la ciudad de Córdoba he de llenar el pilón de la fuente de la Plaza Mayor con tetas de cordobesas!

Al volver los emisarios con estas noticias los señores (Alonso de Montemayor,  Gonzálo Fernández - primer señor de Aguilar-, el maestre de Calatrava entre otros) y las mujeres se dispusieron a emprender la batalla, pues preferían morir antes que sufrir las consecuencias del Rey.

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La Batalla del Campo de la Verdad (I)
La Batalla del Campo de la Verdad (III)
La Batalla del Campo de la Verdad (IV)

domingo, 12 de septiembre de 2010

La Batalla del Campo de la Verdad (I)

Señora, todo está decidido: vamos al campo y allí se verá la verdad.


 
Estas fueron las palabras que Alonso Fernández de Córdoba, adelantado mayor de la frontera y segundo señor de Montemayor, contestó a su madre, doña Aldonza de Haro, tataranieta de don Fernán Núñez de Témez y señora de Fernán Núñez y Abencalez que se situó al frente de un grupo de mujeres que se reunieron cerca de la puerta del puente, bajo el Sabat de la Mezquita o pasadizo de los Arquillos que comunicaba la aljama con el antiguo Alcázar musulmán.

Reconstrucción del Sabat o pasadizo entre la Mezquita y el Palacio Episcopal - Alcázar
La pregunta para la afirmación de Don Alonso por parte de su madre fue:

Mirad hijo, se rumorea que vais a entregar la ciudad a nuestros enemigos. ¡No olvidéis que en nuestro linaje jamás ha habido un traidor! No hagáis menos que nuestros antepasados.

Y así, su respuesta dió nombre al paraje que ha dado nombre al barrio, situado en aquel campo de batalla desde el año de 1368.

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La Batalla del Campo de la Verdad (II)
La Batalla del Campo de la Verdad (III)
La Batalla del Campo de la Verdad (IV)

sábado, 11 de septiembre de 2010

50 años de la Cofradía del Caído (II)


El 7 de mayo de 1960 se constituye en la parroquia de la Veracruz la cofradía de Jesús Caído y se nombra la primera junta de gobierno presidida por Pedro Jaén Hidalgo. Al año siguiente le sucede Bartolomé Jiménez Jiménez, quien ocupa el cargo hasta 1969.

La hermandad realiza estación de penitencia por primera vez en la tarde del Viernes Santo de 1961 en la que los nazarenos visten túnica y cubrerrostro burdeos y capa verde.

En la Semana Santa de 1962  se traslada a la mañana del Viernes Santo, permaneciendo sin cambios hasta 1969.

       A partir de 1970 la cofradía se revitaliza y cobra un fuerte dinamismo que se prolonga hasta nuestros días, fijándose de manera definitiva la  salida procesional en la mañana del Jueves Santo, tras haber recorrido las calles en la tarde del Jueves y Martes Santo de 1970 y 1972 respectivamente.

La imagen titular es una bella pieza realizada por el artista local, Francisco Bonilla Villalba, en 1961, por 30.000 ptas. El tema iconográfico que representa es una de las tres caídas de Cristo en la Vía Dolorosa. Jesús aparece postrado en el suelo con la cabeza girada hacia la derecha, el brazo recto y la mano apoyada en una piedra, mientras que con la mano izquierda sujeta la cruz. La corona de espinas va tallada y clavada en las sienes. Las potencias son de estética neobarroca, realizadas en 1999 en Lucena, son de plata sobredorada. Cubre su cuerpo con una túnica de terciopelo rojo que deja al descubierto su hombro derecho. En este aniversario, luce una túnica blanca. El paso fue realizado en 1972 por Manuel Guzmán Bejarano; algunos años después fue dorado y policromado por Manuel Calvo Camacho. Es un paso inspirado en las formas rotundas e hinchadas del barroco. Sobre la mesa, en las esquinas y en el centro destacan los candelabros de guardabrisas, de estética neobarroca y tulipas de cristal. 


La hermandad tiene un juego de insignias valioso: la cruz de guía realizada por Manuel Guzmán Bejarano es de madera tallada y dorada y lleva aplicaciones en plata realizadas por Jesús Domínguez. Escoltan la cruz de guía dos faroles de alpaca plateada de talleres de Orfebrería Andaluza  de Sevilla. Lucen en la procesión un juego de bocinas de estética neobarroca igualmente adquiridos en Sevilla, donde también compraron los seis ciriales, que portados por los acólitos ataviados con dalmáticas rojas, procesionan delante del paso. El juego de incensiarios ha sido realizado por los Hijos de Juan Fernández. La cruz procesional es de metal dorado y estética barroca.


viernes, 10 de septiembre de 2010

50 años de la Cofradía del Caído (I)


Hace unos días intentaba convencer a un amigo de porqué quería estar en el pueblo este día y así de paso a ver si el se animaba a venir, que es muy buen fotógrafo. Independientemente de motivos religiosos, hay una serie de tradiciones que se van forjando con los años. Eso de levantarte el Jueves Santo con tus hermanos - no hablo de cofrades, sino de los míos propios- y a las nueve estar en el jardinito de la Iglesia esperando que suenen las nueve campanadas y se abra la puerta, es ya un hábito, un acontecimiento que pudo tener su origen en ese acto religioso, pero que sin duda se rodeó de causas de más relevancia que su causa inicial. Te reencuentras con muchos viejos amigos, unos más alegres que otros (depende de si han estado ya desayunando) aunque normalmente todos nos escondemos debajo de las gafas de sol, incluso si está nublado.



Y empecé a hablarle de Francisco Villalba Bonilla, el escultor que realizó la magnífica talla en torno a la cual se constituyo la cofradía y que recogía la tradición de una figura de un cristo Caído que salía de la Ermita del La Caridad en la mañana del Jueves Santo en la Cofradía de El Huerto junto con otras tallas. 






Francisco Villalba estuvo aquejado durante toda su vida por graves problemas de salud y quizás la dureza de sus imágenes tenga algo que ver con esto.  Sus primeros contactos con la arcilla fueron en el Tejar de Antonio Gallego, de igual manera trabajó en la fragua de Joaquín Galán y de aquí, para que muchas personas que empiezan vean como desde lo más humilde se puede llegar bien lejos siempre con esfuerzo, dedicación y ganas, pasó a instituciones como la Escuela de Bellas Artes de San Fernando donde realizó la especialidad de Escultura. (la biografía completa está en el blog de la Cofradía del Silencio)



Y dejaremos para mañana una entrada menos personal con datos sobre la cofradía, la talla y sus inicios.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

La torre de la Atalaya: vínculos con otras fortificaciones

En la siguiente imagen he intentado recopilar, bajo los números del 1 al 10, las fortificaciones y torres que en la época árabe, y posteriormente bajo el dominio cristiano pudieron estar vinculadas de alguna manera u otra con la torre de la Atalaya. Esto tiene el fin de mostrar su posición privilegiada en toda la campiña cordobesa.

Por colores tenemos:
  • Línea Verde: itinerario aproximado de la vereda de Córdoba-Granada.
    • Línea Roja: itinerario ficticio de la calzada romana que unía Córdoba con Antequera.
        Por la utilidad que siguieron teniendo estos caminos durante toda la edad media, son los únicos a considerar. 
      • Líneas moradas: En el punto en común de todas tenemos a la Torre de la Atalaya, la cumbre del cerro del Madroño.  No se han seleccionado torres o fortificaciones a más de 15 km de distancia en línea recta.



        1. Torre de Fernán Núñez de Témez (actual Palacio Ducal de Fernán Núñez) a 3,3 km:  Es el punto más cercano que tiene la Atalaya. Se sitúa a su suroeste. Posteriormente sería el núcleo de población más importante y más cercano a la misma y probablemente el objeto de su defensa durante gran parte de la edad media y hasta su destrucción.  La cesión histórica de esta torre y sus terrenos la acabó vinculando al señorío, marquesado, condado y finalmente ducado de Fernán Núñez. Sin embargo en el escudo de dicho pueblo solo aparecen dos torres y no tres, quizás porque más que una heredad o herencia fue una venta. Pero no cabe duda que su papel, por muy desconocida que sea, fue también decisivo en la historia de nuestro pueblo.

        2. Torre de Abencalez a 3.9 km: Lógicamente el primer núcleo poblado de nuestro municipio tenía conexión directa con la atalaya. Puede ser que incluso fuese una de las torres que el señor de la época árabe, Aben-toxil crease para defender a Abencalez y la vega del arroyo Ventojil.

        3. Torre de Albaén a 9,6 km:  esta torre estaba situada en el cortijo del mismo nombre. Crespín Cuesta pudo ver sus últimos restos y tomar una serie de notas sobre los mismos. Es la conexión más cercana que hay hacia el oeste. Realmente dudo si hay un contacto visual directo, pero  de todas formas por el sistema de fogatas si era de noche  y humo, en caso de ser de día puediesen tener algún vínculo.

        4. Torre del Cañaveral a 6.9 km: esta torre, parece que claramente es como la de Abencalez, de defensa de una población y se oculta en una cañada de un arroyo que si permite su conexión con la vega del Guadajoz, pero da en cierto modo la espalda a la torre de la Atalaya y por tanto, no tiene contacto visual directo, pero se consigue con solo andar unos metros arriba. 

        5. Castillo de Torres Cabrera a 9.5 km: el castillo de Torres Cabrera, fortaleza que controlaba la parte del Guadajoz más próxima a la capital  es otro punto clave.

        6. Ategua a 13 km: la antigua ciudad romana, gracias a su elevada posición permite contemplar unas vistas espectaculares entre ellas las del cerro del Madroño, donde se encuentra la atalaya.

        7. Espejo a 13 km: Si hay una atalaya en la campiña, esa es Espejo, su castillo es visible desde todos los puntos de los pueblos más orientales de la  Campiña Sur y por tanto, no iba a ser menos desde la torre. Sin duda ante un ataque musulmán procedente de Granada era un salvavidas para Fernán Núñez, Abencalez, Montilla y Dos Hermanas (posteriormente Montemayor)

        8. Dos Hermanas a 8 km: Esta fortaleza y pueblo estaban unidas temporalmente a esta torre así que no hay duda de que estuvieron muy vinculadas la una con la otra al menos hasta su traslado al actual Montemayor, cosa que beneficiaría más aún porque quedaban más próximas incluso. Esta fortaleza requería mucho de las circundantes por la baja cota donde se asentaba.

        9. Montilla a 12,6 km: la vistas de la fortaleza de Montilla desde la Atalaya son impresionantes, ya que desde casi todo el término de Fernán Núñez apenas podemos ver en el horizonte parte de este pueblo, y al ir subiendo y aproximandonos vemos como la cima al este de la ciudad, donde se situaba su grandioso alcázar se contempla con gran facilidad.

        10. Montemayor a 5,3 km: y cerramos el círculo con el pueblo vecino. Apenas hay contacto visual entre Fernán Núñez  y Montemayor si nos situamos en nuestro término municipal, sin embargo es perfecto este contacto  en el caso de  la Atalaya.